La identificación de una chapa patente se convirtió en el elemento clave que permitió a los investigadores ubicar al médico tucumano Diego Heredia, de 31 años, acusado del homicidio de Jonathan Manuel Martín Romano, conocido como “Yoni”, ocurrido durante la madrugada del pasado lunes en el barrio Adela de Las Termas de Río Hondo. Tras un trabajo coordinado entre las fuerzas policiales de Santiago del Estero y Tucumán, el profesional fue localizado y quedó alojado en el Centro Único de Detención (ex Fandet) a la espera de la resolución de su situación procesal.
El hecho quedó registrado en una cámara de seguridad que muestra cómo el Toyota conducido por Heredia se detuvo en una esquina del mencionado barrio santiagueño. Acto seguido, Romano corrió hacia el vehículo, momento en el que se escuchó una detonación antes de que el automóvil se retirara del lugar, dejando a la víctima tendida en la calzada. Tras el suceso, el médico retornó a Tucumán a bordo del mismo rodado, lo que motivó que la policía santiagueña determinara su identidad y solicitara la colaboración de sus pares tucumanos. La pista definitiva surgió al inspeccionar la vivienda de los padres del acusado en Villa 9 de Julio, donde la policía identificó una camioneta estacionada a nombre de la madre del profesional, confirmando la dirección exacta y estableciendo una discreta vigilancia sobre el inmueble para prevenir cualquier intento de fuga.
Paralelamente a las tareas de inteligencia, la defensa de Heredia había informado a la fiscalía conducida por Gustavo Montenegro sobre la intención de su cliente de entregarse voluntariamente. Los efectivos custodiaron a distancia los movimientos del médico desde la vivienda familiar hasta la ruta a bordo del vehículo utilizado el día del crimen, garantizando su posterior presentación ante las autoridades en la provincia vecina junto a sus abogados.

Al momento de prestar declaración, Heredia alegó haber actuado en legítima defensa. Según su relato, llevaba a su domicilio a una joven con la que mantiene una relación sentimental cuando fue abordado por Romano. De acuerdo con la versión defensiva, la acompañante le advirtió sobre la presunta conducta delictiva del joven en la zona y, al observar que la víctima hacía un gesto hacia su cintura sugiriendo la tenencia de un arma, el profesional percutó un disparo con una pistola calibre .40 de su propiedad que se encuentra registrada legalmente.
Como parte del proceso, la defensa puso a disposición de la Justicia el vehículo, el arma de fuego y diversos elementos para peritajes balísticos que buscarán determinar la trayectoria del proyectil, la distancia del disparo y la mecánica del hecho. Asimismo, se aguarda el testimonio de la acompañante para corroborar la hipótesis del intento de asalto. Por su parte, la Fiscalía incorporó datos sobre la víctima, señalando que registraba antecedentes por supuestas tentativas de robo a automovilistas e indicando que los estudios toxicológicos habrían detectado la presencia de alcohol y estupefacientes en su cuerpo. Sin embargo, los investigadores remarcaron que dichos antecedentes no acreditan de forma automática la figura de legítima defensa, por lo que la Justicia evaluará el material fílmico, los peritajes técnicos y las declaraciones testimoniales para establecer si existió una amenaza real y si la respuesta fue proporcional.
















