Hace exactamente doce meses, Laurent Mekies asumió la dirección de Red Bull en una situación compleja e inesperada, tras la salida de Christian Horner, quien había liderado el equipo durante más de dos décadas. El cambio fue muy rápido: fue trasladado desde Racing Bulls sin tiempo suficiente para prepararse, y tanto él como toda la estructura debieron adaptarse de inmediato a una nueva etapa. “Fue algo sorpresivo para todos, y sin duda los primeros días fueron los más difíciles. Para el equipo, perder a quien había estado al frente por tanto tiempo fue un gran impacto”, explicó en una entrevista.
A diferencia de lo que algunos podían pensar, Mekies aseguró que su objetivo no era modificar todo lo construido anteriormente. “No sentí la necesidad de desarmar nada. Lo que encontré en Red Bull era muy sólido, con mucho talento y sin problemas urgentes que resolver. Mi tarea no es cambiar la esencia del equipo, sino protegerla y crear un entorno donde todos puedan concentrarse en lo que saben hacer mejor: mejorar el rendimiento del monoplaza”, afirmó.

Su forma de trabajar se centra en un principio claro: “Si el coche es rápido, el resto de los problemas se resuelven solos”. Por eso, su prioridad es facilitar el trabajo de los especialistas antes que imponer cambios drásticos. “Yo no hago que el coche sea más rápido; son ellos los que lo logran. Mi función es quitarles distracciones y asegurar que tengan las condiciones adecuadas para desarrollar su labor”, señaló.
Su estilo de gestión es distinto al de su predecesor: se muestra más reservado, menos expuesto públicamente y más orientado a la colaboración interna. Sin embargo, considera que la forma de liderar no es lo fundamental. “Lo que realmente importa es que cada persona pueda dar lo mejor de sí misma. El estilo es secundario; el resultado depende de si logras que el equipo rinda al máximo”, comentó.
En este primer año, Red Bull obtuvo seis victorias y luchó por el título hasta la última carrera de la temporada anterior. Aunque también hubo cambios en la plantilla, con algunas salidas de figuras importantes, Mekies descartó que haya una situación de crisis. “No ha habido una rotación masiva. La gente quiere seguir viendo al equipo competir y ganar, y eso es lo que nos ocupa”, dijo.
En la temporada actual, el rendimiento del monoplaza RB22 no está a la altura de lo esperado y aún no han logrado triunfos. Pero el director ve motivos para confiar en el futuro, especialmente con el desarrollo de la nueva unidad de potencia y la construcción de un nuevo túnel de viento. “No buscamos excusas. Sabemos que estamos en el punto más bajo de la curva y que vamos a ir mejorando. Ya hemos reducido casi un segundo de desventaja en ocho carreras, y seguimos trabajando para alcanzar el ritmo necesario para ganar”, aseguró.
Por último, reveló su forma de mantener la concentración: “Tenemos una regla: disfrutar de una victoria solo durante treinta minutos. Después, hay que pasar página y pensar en el siguiente reto. Incluso cuando ganas, sabes que hay cosas por mejorar y que la competencia seguirá avanzando”.
















