El transporte público de Tucumán readecuará su funcionamiento este miércoles con motivo del partido que la Selección Argentina disputará frente a Inglaterra por la semifinal del Mundial. Desde la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat) confirmaron que, si bien el servicio no se interrumpirá en ningún momento, se aplicará un esquema de emergencia con frecuencias más espaciadas durante el horario del encuentro debido a la drástica caída en la cantidad de pasajeros.
Jorge Berreta, vicepresidente de la entidad, detalló que las empresas mantendrán el cronograma habitual de un día hábil hasta las 16:00. A partir de esa hora, coincidiendo con el inicio del partido, comenzará a regir el plan de contingencia. Las unidades seguirán en la calle para garantizar un traslado básico a quienes lo necesiten, pero con un tiempo de espera notablemente mayor entre coche y coche. Una vez finalizado el evento, se prevé retomar la actividad regular de manera paulatina.

Esta decisión se tomó a partir de la experiencia recolectada en las instancias previas del torneo, donde la demanda de usuarios disminuyó de forma rotunda. Según los registros de Aetat, en los días de partido programados en horario laboral, la venta de boletos cayó un 50% en el balance general de la jornada, llegando a ser prácticamente nula mientras se jugaba el encuentro. A este panorama se suma un nivel considerable de ausentismo entre los choferes durante las transmisiones, un factor que las empresas han tenido que administrar para no suspender las prestaciones obligatorias.
De cara al final de la jornada, los prestadores advirtieron que los recorridos habituales podrían sufrir modificaciones de último momento. La necesidad de desviar las líneas dependerá exclusivamente de las disposiciones de tránsito que implementen las autoridades y de la concentración de personas en la vía pública si se producen festejos por el pase a la final.
Finalmente, desde la cámara empresarial miran con atención el desenlace del partido del miércoles. Berreta admitió que el verdadero desafío logístico ocurriría ante una eventual clasificación argentina para el partido definitorio del Mundial, escenario en el cual anticipa una jornada atípica que paralizaría por completo tanto al país como a la dinámica del transporte público.
















