La Casa Rosada intenta reordenar las prioridades de su agenda pública y correr el eje de la discusión política, hoy monopolizada por las denuncias que cercan al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Con el objetivo de recuperar la iniciativa y contrarrestar el desgaste de los cuestionamientos hacia su funcionario de confianza, el presidente Javier Milei planifica un giro en su estrategia de traslados, priorizando el contacto con las provincias en las fechas patrias. En ese escenario, el mandatario nacional tiene en agenda desembarcar en suelo tucumano para encabezar los actos conmemorativos por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia de nuestro país.
El itinerario del jefe de Estado contempla un raid de alta intensidad antes de pisar el jardín de la república. El esquema incluye un paso por Rosario este 20 de junio por el Día de la Bandera, seguido de compromisos internacionales en Madrid y en la cumbre del Mercosur en Asunción. Posteriormente, a principios de julio, cruzará el Atlántico para reunirse en los Estados Unidos con Donald Trump en el marco del día de la independencia norteamericana, sin descartar su presencia en alguna de las sedes de la cita mundialista antes de encarar el tramo final de su regreso a la Argentina para los festejos patrios del 9 de Julio.

La eventual presencia de Milei en la Casa Histórica genera fuertes expectativas institucionales, principalmente tras el antecedente del año pasado, cuando canceló su viaje a Tucumán a pocas horas del inicio de las ceremonias oficiales alegando complicaciones meteorológicas, un desplante que dejó en aquella oportunidad a la comitiva provincial con una escasa convocatoria de gobernadores. Esta vez, el oficialismo apunta a dar vuelta la página de la interna que golpea al entorno del Ejecutivo a través de una fuerte impronta federal que replique, al menos en presencia, la foto lograda en la provincia durante el pacto político sellado en el inicio de su gestión.
















