Luego de la trabajada victoria por 3-1 en el tiempo suplementario frente a Suiza, el director técnico de la Selección Argentina, Lionel Scaloni, expresó su orgullo por haber instalado nuevamente al equipo en las semifinales de la Copa del Mundo 2026, aunque mantuvo una mirada realista sobre el desarrollo del juego. El entrenador de Pujato admitió que el combinado helvético se presentó como un rival sumamente físico que generó serias dificultades y complicó la salida del equipo en varias situaciones. En ese sentido, reconoció que la expulsión del jugador suizo en la prórroga le dio un impulso clave a la Albiceleste para volcarse decididamente al ataque, señalando que ganar siempre otorga un mejor escenario para corregir los desajustes y aspectos a mejorar que evidenció el rendimiento colectivo en Kansas City.

Sin perder de vista el valor del logro obtenido, el estratega santafesino prefirió ponderar la regularidad competitiva de sus dirigidos, destacando que meterse una vez más en la antesala de la final representa un hito histórico para el fútbol argentino que trasciende el hecho de si se pudo haber jugado mejor o peor. Con la mente puesta en el próximo compromiso del miércoles en Atlanta frente a Inglaterra —quien también requirió del alargue para eliminar a Noruega por 2-1—, Scaloni evitó profundizar en las virtudes de los británicos y remarcó que, independientemente del oponente, se toparán con un rival de gran nivel y un excelente entrenador. Por este motivo, enfatizó que la prioridad absoluta de las próximas horas será la dosificación del descanso y la recuperación de energías, considerando el inmenso desgaste físico y psicológico que arrastra el plantel tras los 120 minutos de juego.
















