Inglaterra selló su clasificación a las semifinales del Mundial tras vencer por 2-1 a Noruega en el tiempo suplementario, en un encuentro marcado por el desgaste físico y la capacidad de reacción del conjunto dirigido por Tuchel. El equipo de los Tres Leones debió sobreponerse a un contexto adverso en Miami, incluyendo las altas temperaturas y la baja obligada de Declan Rice por enfermedad de cara al complemento.
El planteamiento defensivo de Noruega apostó inicialmente por un bloque bajo para cerrar los circuitos ofensivos ingleses. Sin embargo, el marcador se abrió a los 36 minutos a favor de los nórdicos, gracias a un sorpresivo disparo de Andreas Schjelderup que venció la resistencia de Pickford tras desviarse en el ángulo. La ventaja pudo ampliarse en un contragolpe mal resuelto por Sorloth, pero el empate británico llegó antes del descanso: Jude Bellingham controló en el área rival, eludió a la defensa y definió cruzado de zurda para establecer el 1-1.

Durante la segunda mitad, el seleccionado noruego tomó la iniciativa y controló las acciones, exigiendo constantemente a la defensa inglesa. Erling Haaland contó con dos ocasiones de cabeza que fueron controladas por Pickford, mientras que a Heggem se le anuló un tanto por una infracción previa en un tiro de esquina. La presión nórdica continuó con los ingresos de Bobb y Nusa por los extremos y un remate de cabeza de Ajer que impactó en el travesaño, extendiendo la paridad hasta el cierre del tiempo reglamentario.
El desenlace del partido llegó en el inicio de la prórroga. A los tres minutos del primer tiempo extra, un rebote corto del arquero Nyland ante un disparo de media distancia le permitió a Bellingham empujar el balón para firmar su doblete y decretar el 2-1 definitivo. Pese a que el VAR intervino más tarde para anular un penal a favor de Inglaterra, el marcador no sufrió modificaciones y el equipo británico aseguró su lugar entre los cuatro mejores del torneo, donde se medirá ante el ganador del cruce entre Argentina y Suiza.
















