La previa del debut mundialista se encendió de la manera menos pensada tras un verdadero escándalo de espionaje en los campamentos de entrenamiento. Un dispositivo aéreo no tripulado logró burlar la seguridad del búnker de la Selección de Argelia, capturando imágenes exclusivas de sus movimientos tácticos a pocos días del trascendental cruce del 16 de junio contra la Selección argentina. La filtración generó un enorme revuelo internacional, ya que el cuerpo técnico del conjunto africano había blindado por completo las sesiones de trabajo con el objetivo de no dar ventajas de cara al estreno en la cita máxima.
El responsable del incidente sería una cadena de televisión de origen estadounidense, que habría recurrido a esta tecnología para sortear de manera ilegal las estrictas restricciones de acceso impuestas por la delegación. La decisión del entrenador Vladimir Petković de trabajar a puertas cerradas buscaba proteger los esquemas de juego y evaluar la evolución física de sus dirigidos sin la mirada de terceros. Sin embargo, el material audiovisual capturado desde el aire comenzó a viralizarse rápidamente en las plataformas digitales, desatando un profundo debate global sobre la ética en las coberturas de prensa y los límites de la privacidad en el deporte de alto rendimiento.

Aunque la Federación Argelina prefirió mantener el hermetismo y no emitir comunicados oficiales de manera inmediata, el malestar en la intimidad del plantel es total. Fuentes cercanas a la concentración revelaron que la delegación considera el hecho como un atropello inaceptable y una vulneración directa a la intimidad del grupo, en especial tras el buen ambiente que arrastraba el equipo luego de vencer a Países Bajos en su último compromiso preparatorio. Con los esquemas presuntamente expuestos, el cuerpo técnico analiza modificar la planificación de los próximos días bajo un clima de máxima desconfianza.














