En los instantes previos al regreso de la delegación argentina tras su participación en la Copa del Mundo, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, protagonizó un operativo con agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de los Estados Unidos en el aeropuerto internacional JFK de Nueva York. Las autoridades estadounidenses demoraron al dirigente y le requirieron sus teléfonos celulares y dispositivos electrónicos, una medida que también alcanzó a las computadoras y equipos de otros integrantes de la comitiva que embarcó el pasado lunes en el vuelo chárter operado por Aerolíneas Argentinas. Debido a este procedimiento, el despegue se postergó desde las 6:00 hasta cerca de las 8:15, lo que retrasó el arribo del plantel al aeropuerto de Ezeiza. Del vuelo formó parte parte del plantel, a excepción de Lionel Messi y Rodrigo De Paul, quienes regresaron por otros medios.
Frente a la difusión del episodio, la AFA emitió un comunicado oficial firmado por el abogado Gregorio Dalbón en el que desmintió de manera rotunda el operativo. Desde la entidad argumentaron que el episodio descrito es falso y aclararon que la citación emitida por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida se encuentra dirigida a un tercero, a quien se le requiere su comparecencia ante un Gran Jurado y la presentación de documentación vinculada con autoridades de la asociación, precisando que ni Tapia ni Pablo Toviggino han recibido hasta el momento convocatorias para declarar ante la justicia de ese país.
No obstante los desmentidos institucionales, el procedimiento en la terminal aérea confirma que las autoridades federales mantienen bajo la lupa a la cúpula dirigencial del fútbol argentino. La investigación preliminar, impulsada por fiscales federales especializados en delitos económicos y financieros como Patrick Gushue, Christopher Ting y Michael Berger, se centra en la estructura financiera utilizada para administrar contratos comerciales internacionales que superan los 300 millones de dólares. El eje de la pesquisa apunta a la firma Tourprodenter —administrada por Javier Faroni y su esposa, Erica Gillette—, la cual fue designada como agente comercial exclusivo de la AFA para la gestión de patrocinios, partidos amistosos y derechos de televisión.

A partir de documentación bancaria obtenida en procesos judiciales previos impulsados por el empresario Guillermo Tofoni, la justicia estadounidense analiza movimientos de fondos operados a través de entidades como Bank of America, Citibank, JP Morgan, Synovus y PNC Bank. Los extractos expusieron que las sumas permanecían breves períodos en las cuentas antes de ser derivadas a gastos de logística, vuelos privados o transferidas a sociedades con escasa o nula actividad comercial como Soagu, Marmasch, Delker, Velpasalt y Mafer. La reciente incautación de teléfonos, computadoras y archivos digitales a integrantes de la comitiva representa un salto en la recolección de pruebas, permitiendo a los investigadores federales preservar registros que serán contrastados con la trazabilidad financiera y la documentación societaria reunida hasta el momento.
















