El paso de Dylan por la casa de Gran Hermano durante el desafío del “Congelados” dejó graves consecuencias para los participantes. Con el objetivo de sorprender y llevarle tranquilidad a su novia, Cinzia, el joven extendió su estadía en el reality más de lo permitido, ignorando las reiteradas advertencias de la producción para que abandonara el lugar. Esta infracción derivó en un castigo inédito: en lugar de penalizar únicamente a la jugadora, la producción aplicó una estricta sanción colectiva que afectó directamente el presupuesto y la comida del grupo.
Ante la inmediata ola de críticas en redes sociales y el malestar generado dentro de la casa —donde la propia Cinzia tuvo que pedir disculpas en su nombre—, Dylan realizó un descargo público para asumir la responsabilidad de lo sucedido antes de la gala de nominación.

El joven explicó que se paralizó por la emoción del momento y que los dos minutos que pasó adentro se le pasaron volando, asegurando que se sintió en una burbuja donde solo existía su pareja. Asimismo, aclaró que jamás tuvo la intención de perjudicar el alimento o el esfuerzo de los participantes, mostrándose muy angustiado por la resolución del programa. Finalmente, pidió perdón tanto a los jugadores como a sus familiares y seguidores, concluyendo que, a pesar de haber intentado hacer lo mejor posible, ya no hay forma de revertir el error.
















