A sus 25 años, la vida de Agustín Gómez combina una intensa lucha diaria con una profunda esperanza. Hace dos años, un accidente automovilístico le provocó una lesión medular a la altura T12 que paralizó sus piernas, transformando por completo una rutina que hasta entonces estaba marcada por el vóley, su trabajo comercial y el arbitraje. Hoy, el joven tucumano enfrenta el desafío de reunir 45 millones de pesos para acceder a un tratamiento de células madre en una clínica de Río Cuarto, Córdoba, una alternativa que representa su mayor oportunidad para mejorar su calidad de vida.
El procedimiento médico no promete devolverle la capacidad de caminar, pero sí ofrece la posibilidad concreta de regenerar tejidos y nervios de la médula para recuperar sensibilidad, movilidad y el control de su propio cuerpo. Para quienes conviven con este tipo de lesiones, recuperar funciones básicas como el control de esfínteres significa una victoria inmensa en su autonomía. Sin embargo, el costo económico del tratamiento resulta completamente inalcanzable para su entorno familiar, a lo que se suman las severas fallas del sistema de salud actual.
Agustín mantiene un conflicto judicial con su obra social (Ospía), la cual no está cubriendo sus sesiones de fisioterapia ni la entrega de su silla de ruedas. Debido a esto, el joven —que mide 1,85 metros— debe manejarse con una silla común de traslado prestada que no está adaptada a sus necesidades físicas. La falta de infraestructura pública y los altos costos de movilidad agravan su día a día, llegando a abonar hasta 20.000 pesos en Uber para asistir a sus rehabilitaciones. Según describe el propio Agustín, la realidad del país expone que, sin recursos económicos propios, la movilidad para una persona con discapacidad se vuelve casi imposible.

A pesar del duro impacto psicológico que implicó adquirir esta discapacidad de forma repentina, Agustín se mantiene en pie gracias a una sólida red de contención. Su familia y sus amigos han sido los pilares fundamentales para vencer el aislamiento y el temor al prejuicio. Sus compañeros de equipo de vóley, ante la falta de accesibilidad en los distintos estadios de la provincia, no dudan en asistirlo y cubrirlo en plena calle cuando necesita ir al baño, demostrando una fraternidad que lo impulsa a no bajar los brazos.
Para alcanzar la meta de los 45 millones de pesos y concretar el traslado a Córdoba, la comunidad puede realizar donaciones al alias tratamiento.agustin (Banco Naranja X), una cuenta registrada a nombre de Gómez Luis Agustín. Cada colaboración representa un avance significativo en la incansable búsqueda de este joven por recuperar parte de su independencia.
















