La espera terminó para los fanáticos locales: Rosalía ya pisó suelo argentino para dar comienzo a su serie de cuatro presentaciones con entradas agotadas en el Movistar Arena. En el marco de su LUX Tour, la artista española desembarcó en Buenos Aires durante las primeras horas del jueves, rodeada de un importante despliegue de seguridad diseñado para preservar su privacidad tras los comentarios y repercusiones de los últimos días en redes sociales.
Procedente de Chile, la cantante aterrizó a las 2:30 de la madrugada en la terminal de vuelos privados de Ezeiza. Aunque el plan inicial consideraba operar en el aeropuerto de San Fernando, la falta de actividad nocturna en dicha sede obligó a redirigir el avión hacia Ezeiza. La logística se activó de inmediato tras su show en el país vecino, desde donde se trasladó directamente al aeropuerto para viajar junto a un grupo reducido de seis colaboradores a bordo de una aeronave con capacidad para 20 personas.

El operativo montado a su llegada fue riguroso. Cinco vehículos conformaron la comitiva de traslado: una camioneta para Rosalía, otra para su equipo, dos destinadas a la custodia y un móvil exclusivo para la carga del equipaje. A su salida de la terminal, escoltada por motos policiales para prevenir cualquier tipo de manifestación o incidente, la artista lució un atuendo completamente negro con capucha, del cual sobresalía un mechón rubio, mientras caminaba acompañada por tres integrantes de su personal de seguridad personal.
El arribo se da en un contexto de alta exposición mediática luego de la controversia desatada por haber compartido una publicación de Mia Khalifa tras la final del Mundial, hecho que generó malestar entre usuarios locales al interpretarlo como un gesto contra la Selección argentina. Ante la ola de comentarios, la intérprete aclaró la situación en sus redes explicando que reposteó el contenido por la canción que sonaba sin percatarse del texto, pidiendo disculpas explícitas y reafirmando su afecto por el país. A esto se sumó un episodio reciente durante su paso por Chile, donde una frase pronunciada desde el escenario (“¡Que tiemble y que retumbe la tierra!”) generó comentarios divididos entre el público debido a la historia sísmica de la región.

Instalada ya en un hotel de la ciudad, la artista se concentra en los preparativos de los shows programados para los días 1, 2, 4 y 6 de agosto. A pesar de los recientes episodios en redes y escenarios, la respuesta del público se mantiene firme, reafirmando el entusiasmo con el que Buenos Aires recibe este tramo de su gira.
















