El presente deportivo de Atlético Tucumán no es el único foco de preocupación. Más allá del rendimiento irregular del equipo en el semestre y de las declaraciones del entrenador Julio César Falcioni, lo que sucedió en las tribunas del estadio Monumental José Fierro encendió una nueva señal de alerta dentro del mundo “Decano”.
Durante el último partido, los hinchas desplegaron una bandera con un mensaje contundente dirigido al presidente Mario Leito y a parte de la dirigencia. En la imagen, el mandatario fue caricaturizado junto a bolsas de dinero, acompañado por los nombres de dirigentes vinculados a la conducción del club. La frase que acompañaba la escena fue directa: “Mario Leito sos un fracaso. Directivos corruptos. Con Atlético no se jode”.
El episodio llamó la atención no solo por el tenor del mensaje, sino también por la escasa repercusión que tuvo en algunos medios locales. La manifestación de descontento no se limitó a esa imagen. A lo largo de la noche, los simpatizantes entonaron cánticos contra la dirigencia, especialmente después del empate 1-1, reflejando un clima de creciente malestar. Este tipo de expresiones no es nuevo: el año pasado ya había aparecido un telón con la consigna “Andate Leito”, marcando una continuidad en el reclamo de un sector de la hinchada.
En paralelo, también hubo otro mensaje que sintetizó el sentimiento de muchos fanáticos. Sobre calle Laprida, una bandera destacaba: “Venimos por la camiseta”, en lo que fue interpretado como una reivindicación del sentido de pertenencia por encima de nombres propios o gestiones dirigenciales.
El contexto deportivo tampoco ayuda a calmar las aguas. Atlético quedó eliminado de la pelea por los playoffs y atraviesa un momento de incertidumbre. En ese escenario, días atrás Leito había ratificado en su cargo a Falcioni y respaldado a parte de su equipo dirigencial, en una decisión que no cayó bien en todos los sectores del club.
De cara a lo que viene, el equipo tendrá un último compromiso ante River y luego ingresará en un receso antes de disputar su próximo desafío por Copa Argentina frente a Talleres de Córdoba.
Ese parate aparece como una oportunidad para replantear el rumbo, tanto en lo futbolístico como en lo institucional. La gran incógnita pasa por saber si habrá cambios en el plantel o en la conducción, y cómo responderá la dirigencia ante un clima que, al menos en las tribunas, parece haber llegado a un punto de quiebre.
Mientras tanto, la voz de los hinchas ya se hizo escuchar con claridad. El mensaje fue directo y sin matices: el descontento crece y exige respuestas en un momento clave para el futuro del club.
















