Tucumán atraviesa un escenario de vigilancia epidemiológica reforzada frente al avance del chikungunya, con un total de 231 casos confirmados en la última semana, de los cuales alrededor de un tercio permanece activo. Esto representa cerca de 80 personas que actualmente cursan la enfermedad, en un contexto regional marcado por una alta circulación viral.
La información fue brindada por el subsecretario de Salud, Marcelo Montoya, quien detalló que la situación local se inscribe dentro de un panorama más amplio que afecta especialmente al norte argentino. En ese sentido, advirtió sobre una “alta presión epidemiológica”, con provincias como Salta registrando más de 800 casos en distintos departamentos, además de un fallecimiento vinculado a complicaciones respiratorias.
En el caso de Tucumán, el funcionario remarcó que todos los pacientes se encuentran bajo control sanitario. La mayoría permanece en sus domicilios, donde reciben tratamiento y seguimiento a través de agentes sanitarios, equipos de salud y el sistema de hospital virtual, una herramienta que permite monitorear la evolución de los casos sin necesidad de traslados.
Uno de los ejes centrales de la estrategia sanitaria es la búsqueda activa de casos en territorio. Según explicó Montoya, el 80% de los contagios fue detectado mediante operativos realizados en distintos barrios, lo que permitió identificar a personas que no habían acudido a centros de salud debido a la intensidad de los síntomas. El dolor articular, característico del chikungunya, es uno de los factores que más limita la movilidad de los pacientes.
En paralelo, el Ministerio de Salud intensificó las acciones de prevención con más de 450 operativos territoriales, durante los cuales se visitaron cerca de 13 mil domicilios en toda la provincia. De ese total, en aproximadamente el 8% se detectó la presencia de larvas del mosquito vector, lo que derivó en intervenciones inmediatas como la eliminación de criaderos y tareas de fumigación en los casos necesarios.
Desde la cartera sanitaria insisten en que el control del mosquito es clave para reducir la propagación de la enfermedad. El chikungunya, al igual que el dengue, se transmite por la picadura del mosquito Aedes aegypti, que se reproduce en recipientes con agua acumulada en entornos domiciliarios.
En cuanto a los síntomas, Montoya explicó que la enfermedad suele presentarse con fiebre, dolor articular intenso, cefalea y, en algunos casos, náuseas. Si bien comparte características con el dengue, el dolor en las articulaciones es el rasgo más distintivo y puede resultar incapacitante, especialmente en adultos, que representan la mayor proporción de los casos detectados.
Respecto a la situación del dengue en la provincia, el funcionario destacó que Tucumán lleva más de 300 días sin registrar casos positivos, aunque aclaró que la vigilancia epidemiológica continúa activa para evitar rebrotes.
Por otro lado, también se refirió al escenario de enfermedades respiratorias, que por el momento se mantiene estable, pero podría experimentar un aumento en las próximas semanas debido al descenso de las temperaturas. En ese marco, indicó que los equipos de salud ya se preparan para afrontar la demanda típica de la temporada invernal.
Finalmente, las autoridades reiteraron la importancia de sostener las medidas de prevención, especialmente la eliminación de recipientes que puedan acumular agua en los hogares. Además, recomendaron consultar al sistema de salud ante la aparición de síntomas, con el objetivo de lograr una detección temprana y evitar complicaciones.
El trabajo coordinado entre los equipos sanitarios y la comunidad aparece como un factor determinante para contener la circulación del virus y reducir el impacto del chikungunya en la provincia.
















