El reglamento técnico de la Fórmula 1 sumará una transición clave a corto plazo. Tras intensas negociaciones, la FIA, los equipos y los motoristas alcanzaron un acuerdo unánime para aplicar ajustes graduales en las unidades de potencia durante las temporadas 2027 y 2028. La medida busca optimizar el rendimiento y resolver las principales preocupaciones operativas que surgieron en torno a la gestión de la energía en pista, garantizando que el espectáculo no pierda su esencia de máxima velocidad.
El plan aprobado establece que el próximo año se incrementará un 5% el flujo de combustible, lo que elevará la potencia del motor térmico de 400 kW a 420 kW sin alterar el hardware actual. En contrapartida, la entrega eléctrica base bajará a 300 kW, aunque el denominado Modo de Adelantamiento conservará sus 350 kW para asegurar los adelantamientos. Con esto, la relación de fuerzas en 2027 pasará a ser de un 58/42, sirviendo como escala previa antes de implementar de forma definitiva el reparto de 60/40 estipulado para 2028, año en el que la combustión alcanzará los 450 kW gracias a un flujo de nafta un 13% mayor.

Esta reestructuración técnica atiende de forma directa los reclamos de los pilotos, quienes manifestaron su descontento por la excesiva carga de trabajo que implica gestionar la energía en carrera y la frustración de no poder rodar al límite absoluto en las vueltas de clasificación. Asimismo, la flexibilización de las normas financieras otorgará mayor oxígeno presupuestario a las fábricas para costear estos desarrollos. Aunque escuderías como Mercedes y Red Bull pretendían un vuelco más agresivo desde el inicio, la postura de Ferrari y Audi de cuidar los plazos de producción forzó este punto medio, el cual deberá ser ratificado formalmente por el Consejo Mundial del Deporte Motor el próximo 23 de junio en Macao.
















