El descontento social generado por los marcados incrementos en las tarifas del servicio de energía eléctrica que presta la empresa EDET alcanzó un punto crítico en el interior provincial, particularmente en el departamento La Cocha y localidades vecinas. La denuncia pública realizada por el vecino Héctor Horacio Leguizamón visibilizó una problemática que afecta a jubilados y desocupados, con boletas que registran subas superiores al 300% e importes que van desde los $360.000 hasta cifras cercanas a los $600.000, obligando a muchas familias a priorizar entre el pago del suministro, la alimentación o la compra de medicamentos esenciales.
La indignación vecinal se extendió con rapidez hacia otros puntos de la zona sur, como Aguilares y el camino a Puesto Nuevo, donde los usuarios expresaron su malestar no solo por los elevados costos, sino también por las deficiencias operativas de la prestación, señalando problemas recurrentes como la falta de poda preventiva y cables caídos. Ante las quejas por las irregularidades en las facturaciones y el mecanismo de la compañía que exige abonar el total antes de procesar cualquier revisión, los damnificados reclaman la pronta intervención de las entidades de control.

El escenario registrado en el sur tucumano refleja la continuidad de una problemática que se repite en diversos puntos de la provincia, como el caso de Ranchillos, donde se reportaron sumas bimestrales de hasta $573.420 que obligaron a fraccionar pagos. Esta situación motivó además la actuación de la Federación de Defensa del Consumidor (Fodecus) por supuestas anomalías en la lectura de los medidores, en un contexto económico complejo donde gran parte de la población manifiesta serias dificultades para cubrir la canasta básica.
















