El inicio del Torneo Clausura dejó un panorama complejo para River Plate, que volvió a tropezar ante su gente tras caer por 1-0 frente a Barracas Central en el Estadio Monumental. El único tanto del encuentro fue obra de Gonzalo “Toro” Morales, sellando una jornada frustrante que empañó los estrenos de jerarquía en el conjunto local.
El desarrollo del juego evidenció marcadas dificultades colectivas en el equipo conducido por el cuerpo técnico de Eduardo Coudet y Ariel Broggi, quien estuvo en el banco mientras el DT principal se comunicaba a la distancia. A pesar de controlar la posesión de la pelota en un 76%, la tenencia resultó previsible e incapaz de vulnerar al arquero visitante, Miño. Por su parte, el planteo táctico del debutante Damián Ayude en el banco del visitante resultó efectivo: un bloque defensivo bien ordenado de cinco defensores y tres volantes le bastó a Barracas para sostener el resultado tras cruzar con éxito la mitad de la cancha.

En el plano individual, la presencia de Nicolás Otamendi, quien terminó jugando los minutos finales como un atacante más por iniciativa propia— y el ingreso de Ángel Correa en los últimos 24 minutos no alcanzaron para torcer el rumbo. Tampoco consiguieron desequilibrar el juvenil Lautaro Pereyra en su primera titularidad, ni la presencia en ataque de Lucas Beltrán, con un remate de cabeza que rozó el poste en sociedad con Rafael Santos Borré. La decisión de acumular cuatro delanteros durante el segundo tiempo no tradujo empuje en oportunidades claras de gol.

Este resultado agrava el momento del equipo tras la reciente eliminación de la Copa Argentina frente a Aldosivi en dieciseisavos de final. Ubicado momentáneamente en la sexta posición de la tabla anual de clasificación a las copas y con los octavos de final de la Copa Sudamericana en el horizonte a disputarse en tres semanas, el conjunto de Núñez enfrenta la urgencia de corregir el funcionamiento colectivo para cambiar la dinámica del semestre.
















