El director técnico de la Selección argentina regresó a su localidad natal en la provincia de Santa Fe para reencontrarse con su círculo íntimo luego de la participación en el certamen ecuménico. Tras completar un extenso trayecto de viaje, el entrenador fue sorprendido al llegar a su domicilio por un grupo de vecinos que se congregó en las inmediaciones para manifestarle su apoyo. Al descender del vehículo, la emoción de Scaloni se hizo evidente al acercarse a saludar a los presentes, quienes entonaron cánticos pidiendo por su continuidad en el cargo.
En sus primeras palabras hacia los vecinos, el estratega expresó el dolor que produjo no haber podido alcanzar el objetivo principal, remarcando que el grupo juega para brindarle alegrías al pueblo y garantizando que el equipo continuará dando batalla en los compromisos futuros. Pese al trago amargo y a reconocer que las jornadas posteriores a la final resultan sumamente difíciles y complejas, valoró la entrega absoluta de los futbolistas y admitió de manera transparente la superioridad de España en el encuentro decisivo, señalando que reconocer los méritos del oponente es una actitud que contribuye al crecimiento. Asimismo, destacó la perseverancia de un plantel que luchó hasta el último tramo y rescató como logro principal la unión colectiva generada, tomando de ejemplo la capacidad de recuperación de los más chicos ante los resultados adversos.

Durante el intercambio, el entrenador también rememoró de forma emotiva el cruce ante Inglaterra, elogiando el esfuerzo espectacular de los futbolistas para sacar fuerzas y sellar ese triunfo. Sobre su balance personal, agradeció a todo el grupo de trabajo y a los jugadores, manifestando que alcanzar esta instancia superó cualquier expectativa inicial. Finalmente, al referirse a su futuro al frente del seleccionado tras las dudas planteadas luego de la derrota, pidió evitar especulaciones y ratificó su compromiso de cumplir con el vínculo vigente hasta diciembre, subrayando que lo verdaderamente trascendente radica en la conexión perdurable que se consolidó entre el equipo y la gente más allá de los nombres propios.
















