Los cuerpos de bomberos voluntarios de la provincia han comenzado a aplicar un plan de contingencia operativo desde el pasado lunes, limitando sus intervenciones exclusivamente a los límites territoriales de sus respectivas jurisdicciones. La decisión surge como respuesta directa a una situación financiera crítica que afecta el suministro de insumos básicos y el financiamiento operativo indispensable para el cumplimiento de sus labores.
El origen de la problemática se encuentra en la falta de reglamentación e implementación de una legislación provincial promulgada hace nueve años. Dicha norma preveía la asignación de recursos económicos destinados de forma específica a la renovación de herramientas de trabajo y equipamiento de protección personal para el personal de brigadistas. La ausencia de estos aportes estatales ha dejado a las distintas unidades en un estado de desprotección operativa.

Sobre el alcance de esta disposición, José Rinaldi, representante de la Federación 3 de Junio, señaló que los cuarteles no prestarán apoyo en zonas fuera de su jurisdicción ante los requerimientos de Defensa Civil. A modo de ilustración, indicó que la dependencia de Concepción acotará su rango de respuesta a su comunidad local debido a la escasez de fondos disponibles. Si bien la resolución posee una finalidad preventiva, se proyecta una pérdida de efectividad en operativos de gran magnitud que demanden la intervención coordinada de múltiples unidades.
Mediante un comunicado, el colectivo de bomberos remarcó que la medida intenta visibilizar el estado actual del sector y reclamar una solución formal por parte del Ejecutivo provincial. Como continuidad del plan de protesta, se ratificó la convocatoria a un “sirenazo” a nivel provincial para el próximo lunes 27 de julio en la Plaza Independencia de San Miguel de Tucumán, con el objetivo de resguardar la operatividad de un servicio público esencial.
















