San Martín de Tucumán se trajo un empate sin goles en su visita a Deportivo Maipú tras protagonizar un rendimiento que fue claramente de mayor a menor. El conjunto dirigido por Alejandro Orfila dejó una aceptable imagen futbolística a lo largo de los primeros cuarenta y cinco minutos, pero cedió terrero y protagonismo de forma marcada durante el complemento, un escenario que lo obligó a replegar sus líneas y a depender de una sólida actuación de su arquero y de la firmeza de su bloque defensivo para poder sostener el resultado definitivo.
En la faceta defensiva, el guardameta Nahuel Manganelli emergió como una de las grandes figuras de la tarde en Mendoza; a pesar de que una de las jugadas de mayor peligro del local nació de un fallo propio en el cálculo, el uno reaccionó con una rapidez notable desde el suelo para tapar dos remates consecutivos con destino de gol. En la línea del fondo, el lateral Víctor Salazar levantó su nivel en la segunda mitad proyectándose de manera constante por derecha en un duelo adverso ante Franco Saccone, mientras que Rodrigo Ayala aportó profundidad por la banda izquierda durante el primer tiempo. Por su parte, la zaga central compuesta por Nicolás Ferreyra —quien terminó amonestado— y Ezequiel Parnisari se mostró firme en la marca y el juego aéreo, logrando sostener la estructura del equipo cuando el dueño de casa adelantó sus líneas y comenzó a cargar con insistencia sobre el área tucumana.
El panorama resultó diferente de la mitad de cancha hacia adelante, donde el “Santo” volvió a exhibir dificultades evidentes para la generación de juego y el desequilibrio. En el mediocampo, Agustín Graneros cumplió con una buena labor de equilibrio en la etapa inicial, pero su temprana amonestación condicionó su juego y derivó en su reemplazo en el entretiempo por Laureano Rodríguez, a quien le costó integrarse al ritmo del partido. Santiago Briñone aportó orden y sacrificio, aunque sin claridad en la distribución, mientras que Gabriel Carabajal tuvo una participación intermitente, destacándose únicamente por ejecutar el tiro libre más peligroso de la primera mitad antes de ser sustituido por Mauro Verón, quien casi no intervino y desvió su única aproximación.

En el ataque, Bruno Cabrera fue el valor más interesante al intentar romper por la banda derecha y colaborar activamente en la presión alta. Por el contrario, Álvaro Veliez completó una actuación opaca sin lograr gravitar por el sector izquierdo. La delantera sufrió además la temprana baja de Luca Arfaras, quien venía mostrando movilidad e intensidad en la salida rival hasta que debió retirarse lesionado a los 25 minutos. Su reemplazante, Diego Diellos, tuvo una escasa participación y no logró resolver con éxito una oportunidad clara tras recibir una habilitación de taco de Briñone. Sobre el tramo final del cotejo, Orfila dispuso los ingresos de Gonzalo Rodríguez y Leonardo Monroy con el objetivo de refrescar la ofensiva y encontrar caminos para abrir el partido, pero las variantes aportaron más sacrificio que claridad, sellando un pálido balance ofensivo en territorio mendocino.
















