San Martín de Tucumán sumó un punto sumamente batallado al igualar 0-0 en su visita a Deportivo Maipú en Mendoza, en un compromiso directo entre el séptimo y el octavo de la tabla de posiciones. El conjunto dirigido por Alejandro Orfila fue de mayor a menor a lo largo de los noventa minutos, mostrando una ambiciosa propuesta ofensiva durante la primera mitad y vistiendo el overol en el complemento para resistir los embates del local. De esta manera, el “Santo” logró sostener el resultado en un reducto complejo y mantener el invicto de su entrenador en lo que significó una auténtica batalla táctica y física de dientes apretados.
En la etapa inicial, el elenco tucumano plantó sus condiciones en campo rival mediante la proyección en tándem de sus laterales y los relevos en el centro del campo a cargo de Santiago Briñone y Gabriel Carabajal. La intensidad del juego se hizo sentir desde el silbatazo inicial, a tal punto que a los 5 minutos Agustín Graneros recibió la tarjeta amarilla tras una dura infracción que le dio la bienvenida a la categoría a Enzo Pérez. La opción más clara de ese pasaje nació a los 17 minutos con un tiro libre de Carabajal que exigió al guardameta mendocino. Sin embargo, los planes de la Ciudadela sufrieron un contratiempo a los 24 minutos, cuando Luca Arfaras sintió un tirón muscular y debió ser reemplazado por Diego Diellos. Tras la variante, el trámite ingresó en una meseta de fricción y pierna fuerte, destacándose únicamente una combinación entre Rodrigo Ayala y Briñone que Diellos no pudo finalizar con precisión.
El complemento ofreció una historia completamente diferente, ya que Deportivo Maipú movió el banco de suplentes y se adueñó del mediocampo con intensidad. Las pulsaciones del partido se trasladaron al área técnica a los 8 minutos, momento en el que Alejandro Orfila y Enzo Imbesi, ayudante de campo local, protagonizaron un tenso cruce cara a cara que debió ser calmado por el cuarto árbitro. Para contrarrestar el sofocón, la visita mandó a la cancha a Laureano Rodríguez por el amonestado Graneros y a Mauro Verón en lugar de Carabajal, pero el equipo careció de precisión y el juego comenzó a disputarse peligrosamente cerca del arco de Nahuel Manganelli, quien incluso fue amonestado por demorar las acciones.

Los últimos 20 minutos de juego demandaron la máxima resistencia del “Santo”. La jugada clave del encuentro ocurrió a los 34 minutos, cuando Manganelli falló en el cálculo de un centro y dejó un rebote corto dentro del área; no obstante, el propio arquero se rehizo desde el piso para tapar un remate a quemarropa y bloquear el posterior intento mendocino. Poco después, una intervención milimétrica del guardameta tucumano hizo que el balón se estrellara en el travesaño, ahogando definitivamente el grito del “Botellero”. Con astucia para manejar los ritmos y quitarle velocidad al tramo final, San Martín de Tucumán aseguró una igualdad que, si bien dejó la tarea de encontrar más variantes cuando los refuerzos no logran gravitar, premió la personalidad colectiva para defender el marcador en una cancha de dimensiones reducidas.
















