Rodolfo “Vasco” Arruabarrena comenzó su segundo ciclo al mando de Boca Juniors con una sólida victoria por 2-0 frente a Sarmiento, en un duelo correspondiente a los 16avos de final de la Copa Argentina. El equipo, que ahora deberá medirse ante Vélez en la próxima instancia, mostró pasajes de buen fútbol, superó una prueba de carácter y consiguió ese respiro necesario para calentar motores en el inicio del semestre.
La propuesta del nuevo cuerpo técnico se hizo evidente desde los primeros minutos. Boca buscó plantarse decididamente en campo rival, generar espacios y poblar la zona de ataque con llegadas constantes, replicando las buenas intenciones que ya había mostrado en el reciente amistoso disputado en Salta. En esta primera mitad, el juvenil Leonel Flores se erigió como el jugador más desequilibrante. Con gran iniciativa para la gambeta y mucha soltura, logró conectarse muy bien con Tomás Aranda. Sin embargo, la ineficacia en los metros finales le impidió al equipo reflejar su superioridad en la red, tal como ocurrió en una asistencia profunda del propio Flores hacia Miguel Merentiel que terminó siendo interceptada por el defensor Chaco Insaurralde.

La justicia en el marcador y la efectividad que faltaba llegaron tras el descanso, cuando el equipo logró capitalizar su dominio táctico. Sobre los 50 minutos de juego, Alan Velasco sacó un tremendo derechazo que se convirtió en el 1-0. Este golazo no solo abrió el partido, sino que representó un desahogo y un fuerte impulso anímico para un futbolista resiliente que busca recuperar su mejor versión en este nuevo ciclo.
La noche terminaría de consolidarse a los 71 minutos, cuando Flores coronó su debut oficial absoluto con la camiseta azul y oro anotando el segundo tanto. El juvenil no acusó ningún tipo de presión en su estreno, justificó plenamente la confianza del entrenador y se retiró como la gran figura del encuentro, encendiendo la esperanza de los hinchas con su capacidad de resolución.
Con el 2-0 en el bolsillo, el desarrollo del juego le permitió a un Arruabarrena siempre intenso y metido en cada jugada desde el banco, darle rodaje a futbolistas que venían relegados. Así se produjeron los ingresos de Kevin Zenón y Carlos Palacios, quienes sumaron minutos valiosos. En el balance general de la estructura del equipo, también destacó la labor de Santiago Ascacibar. El mediocampista asumió el rol de líder, mostrándose omnipresente en la recuperación y el despliegue, aunque aún con el desafío de afinar su precisión cerca del área rival. Por los costados, a diferencia del último amistoso, las trepadas no fueron constantes en ambos laterales, pero Lautaro Blanco mantuvo su tónica habitual, convirtiéndose en el único defensor capaz de lastimar como un delantero extra por la banda izquierda.

El saldo de este primer paso oficial es indispensable y netamente positivo para el entrenador, que ahora tendrá margen y tranquilidad para seguir puliendo detalles. Mientras el cuerpo técnico aguarda por la recuperación del delantero Adam Bareiro, cuya fecha de retorno aún es incierta y mantiene latente la posibilidad de incorporar a otro atacante, Boca demostró que el arranque del semestre va por buen camino, apoyado en el rendimiento de sus figuras y en la grata irrupción de sus juveniles.
















