La escudería Red Bull ha tomado la determinación de no utilizar su alerón trasero giratorio durante el fin de semana de actividad en el circuito de Spa-Francorchamps. La decisión llega tras los duros cuestionamientos de Max Verstappen, quien calificó de “súper peligrosos” los inconvenientes registrados en dicho componente; fallas que le provocaron un fuerte accidente en la sesión clasificatoria del Gran Premio de Austria y que posteriormente le costaron la posibilidad de subir al podio en el Gran Premio de Gran Bretaña. Los problemas técnicos se manifiestan específicamente en el momento en que el alerón trasero móvil realiza la transición del modo de recta al modo de curva, aunque los ingenieros del equipo aún no han logrado determinar con exactitud el origen del fallo de diseño.

Este concepto aerodinámico fue introducido por Red Bull en el Gran Premio de Miami, coincidiendo con el debut en pista de la propuesta de Ferrari, escudería que ya había captado las miradas de la categoría al mostrar este desarrollo durante las pruebas de pretemporada. A diferencia de Red Bull, la casa de Maranello requirió de un extenso período de ensayos antes de poner a competir su versión, la cual se ha mantenido activa desde su estreno en Miami. Por su parte, la escudería McLaren se vio obligada a cancelar los planes que tenía para probar su propio flap giratorio en Austria, y aunque presentará un nuevo diseño de ala trasera para este compromiso en Bélgica, este no guarda relación con la tecnología giratoria, la cual podría volver a evaluarse con cambios estructurales más adelante en la temporada. Luego del reciente despiste de Verstappen en la exigente curva de Copse, el director de Red Bull, Laurent Mekies, se comprometió a realizar una profunda investigación sobre el comportamiento de la pieza, dejando abierta la posibilidad de descartar de forma definitiva esta solución técnica si las modificaciones previstas no resuelven las deficiencias de seguridad.
















