El Tribunal de Sentencia Especializado en Delitos Económicos de Paraguay dictó una condena de dos años de prisión en suspenso para el exsenador argentino Edgardo Kueider, tras hallarlo culpable del delito de tentativa de contrabando. La resolución de los jueces Elsa García, Adriana Planás y Matías Garcete Piris también alcanzó a su pareja y exsecretaria, Iara Guinsel, quien recibió una pena de un año y diez meses de cárcel, bajo la misma modalidad de ejecución condicional, lo que exime a ambos de ser recluidos en un establecimiento penitenciario. La sentencia unánime convalidó la postura de la Fiscalía, que había solicitado penas cercanas al máximo legal de dos años y seis meses, al determinar que la introducción de dinero en efectivo sin declarar a través de la frontera constituye legalmente un acto de contrabando de bienes corporales muebles de acuerdo con la legislación local.
Los hechos que originaron el expediente ocurrieron en la madrugada del 4 de diciembre de 2024, en la cabecera paraguaya del puente de la Amistad que conecta Foz do Iguaçú con Ciudad del Este. En esa oportunidad, las autoridades de la Aduana interceptaron, mediante un control aleatorio, una camioneta Chevrolet Trailblazer —registrada a nombre de Daniel “Gonzalito” González, sindicado como presunto testaferro del exparlamentario— en la que viajaban los imputados. Ante la consulta de los agentes aduaneros y policiales sobre la presencia de divisas, los ocupantes optaron por no responder, descubriéndose posteriormente en el interior de una mochila ubicada en el asiento trasero la suma de 211 mil dólares estadounidenses, 646 mil pesos argentinos y 3,9 millones de guaraníes. El tribunal ponderó que ambos conocían la obligatoriedad de declarar montos superiores a los 10 mil dólares, ya que registraban cinco ingresos previos al territorio paraguayo.

Antes de que se iniciara la deliberación del tribunal, Kueider hizo uso de su derecho a brindar unas palabras finales, quebrando el silencio que había mantenido durante las audiencias por consejo de sus abogados. En su alocución, el exlegislador por Entre Ríos reiteró su inocencia, calificó el procedimiento aduanero como un error y denunció la existencia de una supuesta conspiración político-judicial y mediática originada en Argentina. Asimismo, deslindó de responsabilidad a Guinsel, a quien consideró un daño colateral de una persecución en su contra, y cuestionó el criterio de encuadrar el hecho como contrabando, argumentando la existencia de normativas especiales. Por último, justificó su negativa a pedir disculpas sosteniendo que no se cometió ningún ilícito y elogió la celeridad del sistema judicial de Paraguay en comparación con los plazos de los procesos de la justicia argentina.
A pesar de evitar la prisión efectiva tras permanecer 18 meses bajo arresto domiciliario en Paraguay, el panorama legal de Kueider presenta derivaciones complejas en ambos países. En el ámbito de la justicia paraguaya, el exparlamentario fue procesado recientemente en una causa por presunto lavado de activos relacionada con la adquisición de cocheras y seis departamentos de lujo en la ciudad de Asunción. En paralelo, el exsenador afronta en Argentina dos investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito radicadas en los juzgados de Concordia y de San Isidro, este último bajo la conducción de la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien formalizó una solicitud de extradición que ya cuenta con la aprobación de las autoridades paraguayas. En tanto, ante un eventual retorno al territorio argentino, el imputado afronta una orden de detención inmediata debido a que la Cámara Federal de San Isidro desestimó un planteo de eximición de prisión interpuesto por su defensa.
















