La selección española sufrió hasta el último suspiro, pero logró el ansiado boleto a las semifinales del Mundial tras vencer 2-1 a Bélgica en un final vibrante. Con este resultado, el combinado dirigido por Luis de la Fuente se metió entre los cuatro mejores del torneo y ya palpita un choque de alto voltaje ante Francia, uno de los máximos favoritos, programado para el próximo martes a las 16:00 (hora argentina).
El trámite del encuentro comenzó favorable para España, que controlaba el juego frente a una Bélgica replegada que proponía muy poco. A pesar de la sorpresiva ausencia de Pedri en la previa, el entrenador acertó con el ingreso de Fabián Ruiz en el once titular. Fue justamente Ruiz quien abrió el marcador a los 30 minutos, tras aprovechar un rebote corto de Thibaut Courtois luego de un remate de Dani Olmo nacido de un desborde de Pedro Porro.

Cuando el partido parecía controlado y los circuitos creativos de los belgas estaban completamente apagados, llegó la sorpresa. A los 41 minutos de la primera mitad, en una de sus escasas jugadas colectivas, Charles De Ketelaere conectó un centro de cabeza y firmó el empate parcial. El tanto no solo devolvió la paridad al marcador, sino que cortó una histórica racha de imbatibilidad de Unai Simón, quien acumulaba 649 minutos sin recibir goles.
En el complemento, la tesitura del encuentro no cambió demasiado. Bélgica reforzó su postura defensiva, una actitud que se profundizó incluso tras las salidas de Kevin De Bruyne y Leandro Trossard. En el cierre del partido, el ingreso de Romelu Lukaku le dio a los belgas alguna aproximación aislada, incluyendo un error en la salida de Unai Simón que la defensa española tuvo que salvar sobre la línea de gol.

Sin embargo, la insistencia de la Furia Roja tuvo su premio en el epílogo. Un potente disparo de media distancia de Pau Cubarsí provocó una respuesta defectuosa del arquero Lammens quien había ingresado por el lesionado Courtois y el balón quedó a la deriva. Fue en ese instante, a los 88 minutos, cuando apareció Mikel Merino para empujar la pelota y desatar el festejo español.
Tal como había ocurrido en el duelo previo frente a Portugal, donde anotó a los seis minutos de haber ingresado, Merino volvió a vestirse de salvador ingresando desde el banco de suplentes para sentenciar el 2-1 definitivo apenas dos minutos después de pisar el campo de juego. España sigue en carrera y ahora se prepara para un duelo de gigantes ante el conjunto francés por un lugar en la gran final.
















