La Federación Internacional del Automovilismo mantiene conversaciones con Red Bull y Ferrari para revisar el diseño de sus alerones traseros giratorios, conocidos como “Macarena”, a raíz de las dudas sobre su seguridad surgidas después del accidente que sufrió Max Verstappen durante el Gran Premio de Gran Bretaña. El piloto holandés perdió el control de su monoplaza al final de la carrera en Silverstone debido a un fallo en ese sistema, en un episodio que se suma a otro ocurrido apenas una semana antes en la clasificación del Gran Premio de Austria, donde también tuvo problemas con el flujo de aire y debió salir de la pista.
Verstappen manifestó su gran enojo por la situación, destacando el riesgo que implica: “En ese momento es algo muy peligroso, porque te puedes lastimar gravemente. Me ocurrió dos veces, tuve suerte en ambas ocasiones, pero por eso uno termina harto”, comentó tras la carrera. Por su parte, Red Bull ya inició una investigación interna para determinar qué falló en Silverstone. Su director, Laurent Mekies, aseguró que tomarán todas las medidas necesarias de cara a la próxima competencia en Bélgica, incluso evaluando volver al diseño convencional que usaron al inicio de la temporada si no logran garantizar el funcionamiento seguro del sistema. “Lo analizamos desde la carrera de Miami, pero todavía es pronto para saber si el problema está en el concepto o en otro factor. No dejaremos nada sin revisar y tenemos todas las opciones abiertas”, explicó.

Ante estos hechos, la FIA intervino para comprender mejor cómo funcionan estos componentes, que tienen características muy distintas a las de otros equipos. Tanto Red Bull como Ferrari cuentan con la aprobación previa del organismo para su uso, pero sus diseños permiten que la parte superior del alerón gire mucho más que lo habitual; en el caso de Ferrari, por ejemplo, llega a moverse unos 225 grados para cambiar de posición. El objetivo es reducir la resistencia aerodinámica en las rectas y mejorar el rendimiento, aunque debe hacerlo en menos de 400 milisegundos al pasar de un modo a otro.
Durante las reuniones se evaluará si es suficiente con agregar medidas de seguridad o si es necesario tomar decisiones más drásticas. Según el reglamento, en caso de falla el sistema debe volver automáticamente a la posición de curva, pero la FIA tiene la facultad de prohibir su uso si considera que representa un peligro. La normativa establece que se puede impedir la participación de cualquier vehículo si su construcción se juzga riesgosa. Si bien Red Bull ya sufrió dos fallas importantes, hasta el momento Ferrari no ha tenido problemas graves con su propio diseño, aunque inicialmente lo probó en entrenamientos y no lo utilizó en competencia hasta estar seguro de su funcionamiento. Además, como otros equipos como McLaren están desarrollando sistemas similares, la decisión que se tome podría definir si se permiten en el futuro o si se prohíben a partir de 2027.
















