Detrás de cada concentración y cada partido de la Selección de Bélgica hay una tensión que no se disipa con los años: Kevin De Bruyne y Thibaut Courtois, dos de las figuras más importantes de la historia reciente del equipo, se mantienen alejados, sin muestras de afecto ni complicidad. Esta distancia no es casual: se originó en 2013, tras una traición que rompió para siempre una amistad que venía desde la infancia.
Ambos crecieron juntos en las categorías inferiores del Genk y luego coincidieron en el Chelsea, hasta que sus carreras los separaron en préstamos: De Bruyne se fue al Werder Bremen y Courtois al Atlético de Madrid. Por entonces compartían una gran confianza, pero todo cambió cuando Caroline Lijnen, pareja del mediocampista, viajó de vacaciones a Madrid.
Según contó el propio De Bruyne en su autobiografía, publicada en 2014, durante ese viaje su novia inició una relación con su antiguo amigo. Más tarde, Caroline explicó que la pareja ya atravesaba problemas: había descubierto que Kevin le había sido infiel meses antes, y también había tenido roces con su familia. En ese contexto, dijo que encontró apoyo en Courtois y justificó su decisión: “Esa noche, Thibaut me ofreció más que Kevin en tres años… en ese momento recordé que me había engañado y me dije: ¿por qué no hacer lo mismo?”.

El escándalo estalló en los medios y marcó un quiebre definitivo. De Bruyne reconoció que “su mundo se derrumbó” al enterarse, pero, ante la cercanía del Mundial de Brasil 2014, decidió no pedir la exclusión del arquero: “Sigue siendo un buen jugador, así que puede quedarse”. Desde entonces, conviven bajo estrictas reglas profesionales, pero nunca más volvieron a ser amigos.
Juntos compartieron cuatro Mundiales y varias Eurocopas, con resultados destacados como el tercer puesto en Rusia 2018. Sin embargo, en cada celebración, en cada foto o en cada entrenamiento, se mantienen a distancia. “Logré actuar con profesionalismo en la cancha, pero desde ese día nunca más confié en él”, resumió De Bruyne.
Hoy, doce años después, cada uno rehízo su vida personal: Courtois se casó en 2023 con la modelo Mishel Gerzig, mientras que De Bruyne forma una familia con Michele Lacroix. Pero en el fútbol, el recuerdo de aquella traición sigue presente, como una marca que el tiempo no logra borrar.
















