El Children’s Mercy Park de Kansas City fue testigo de una de las batallas más dramáticas y cambiantes en lo que va del Mundial 2026. En un choque electrizante de ida y vuelta, Austria y Argelia igualaron 3-3 en el cierre del Grupo J. Un resultado que, tras un desarrollo donde ambos estuvieron virtualmente eliminados por pasajes, terminó clasificando a las dos selecciones a los dieciseisavos de final.
Golpes cruzados en un primer tiempo frenético
El partido comenzó con el combinado europeo buscando imponer la jerarquía de sus individualidades. A los 27 minutos, un pase quirúrgico y profundo de David Alaba desde la mitad de la cancha encontró la carrera de Marko Arnautovic. El delantero del Inter falló en el primer control ante el arquero Oussama Benbot, pero capturó el rebote para definir de forma poco ortodoxa y estampar el 1-0.
Argelia acusó el impacto y reaccionó rápido, avisando primero con un remate al poste de Fares Chaibi. La recompensa llegó a los 44 minutos: Riyad Mahrez rescató un balón al límite sobre el banderín del córner derecho, asistió a Rafik Belghali y el lateral encaró hacia adentro para meter un violento fuste al primer palo, decretando el empate antes del descanso.
El show de Mahrez y la resistencia austríaca
En el complemento, la dinámica no dio respiro. A los 9 minutos, Konrad Laimer descargó en la medialuna para Marcel Sabitzer, quien con un remate seco y ajustado contra el poste izquierdo devolvió la ventaja a los conducidos por Ralf Rangnick.
Sin embargo, Argelia se encendió de la mano de su capitán, Riyad Mahrez. A los 14 minutos, el histórico extremo apareció por el segundo palo tras un gran centro de Houssem Aouar para poner el 2-2. Lejos de conformarse, y cuando los minutos apretaban, el propio Mahrez armó una genialidad en el minuto 47 del segundo tiempo para firmar su doblete y desatar la locura africana con el 3-2.

Kalajdzic, el héroe del último suspiro
Con el tiempo cumplido y Austria volcada por completo al ataque sabiéndose afuera del certamen, Rangnick mandó a la cancha al gigante Sasa Kalajdzic en la última ventana de cambios.
La apuesta fue milagrosa: en el minuto 50, tras un centro llovido al área, Kalajdzic ganó de arriba en total soledad y conectó un cabezazo letal que dejó sin chances a Benbot. El definitivo 3-3 selló el pitazo final del uzbeko Ilgiz Tantashev y desató el festejo medido de ambas delegaciones, que abrocharon su boleto a la siguiente ronda de la cita mundialista en un cierre no apto para cardíacos.
















