Una crítica situación sanitaria y de infraestructura afecta a los residentes del cruce de las calles Perú y Padre Roque Correa, en San Miguel de Tucumán, debido al vertido ininterrumpido de aguas servidas. Pese a las constantes presentaciones formales ante la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT), los frentistas aseguran que el problema persiste desde hace más de cinco años sin que la empresa estatal ni las autoridades competentes brinden una solución definitiva, acumulando decenas de reclamos que no se traducen en reparaciones efectivas.
La problemática impacta directamente en la seguridad vial de la zona, donde la acumulación de efluentes generó baches de gran profundidad y dejó registros cloacales al descubierto. Ante la inacción institucional, la propia comunidad se vio forzada a implementar métodos caseros de señalización —colocando neumáticos, ramas y maderas sobre las grietas— para prevenir accidentes de peatones y conductores. A este panorama se le suma la presencia de caños de agua potable rotos y el amontonamiento de basura, condiciones que amenazan con agravar el estado de las aceras ante la inminente llegada de precipitaciones.

El descontento social por la precariedad de los servicios de saneamiento derivó en fuertes cuestionamientos hacia la conducción de la firma prestadora y la falta de controles gubernamentales. Diversos habitantes del sector, entre ellos adultos mayores de 78 años, expresaron su indignación ante la exigencia del cobro de las tarifas mientras las arterias continúan anegadas, instando a no abonar las boletas del servicio y reclamando sanciones severas contra la compañía encargada de la infraestructura hídrica.
















