Atlético Tucumán firmó una victoria memorable en la ciudad de Rosario al imponerse con un categórico 4-0 sobre Independiente, un resultado que le otorgó el boleto directo a los cuartos de final de la Copa Argentina. El conjunto tucumano dio una verdadera exhibición de eficacia, construida sobre la solidez para resistir los momentos de incertidumbre y la voracidad para golpear en los instantes precisos a un rival que terminó desarmándose tras un inicio desfavorable.
El desarrollo del encuentro pudo haber sido completamente distinto si Independiente aprovechaba la gran oportunidad que se le presentó en el primer tiempo. Cuando el marcador permanecía intacto, el árbitro Facundo Tello recurrió a la revisión en la pantalla para sancionar un penal tras una mano cometida por Clever Ferreira en el área. Santiago Montiel tomó la responsabilidad desde los doce pasos con un zurdazo fuerte y cruzado, pero el balón rebotó de lleno contra el poste izquierdo defendido por José Ingolotti. Esa jugada actuó como un verdadero bisagra: el “Rojo” sintió el impacto psicológico y el “Decano” despertó de inmediato.

Casi sin darle tiempo a asimilar el error a su oponente, el elenco tucumano armó un contraataque letal encabezado por Ignacio Galván. La jugada derivó en una extensa corrida de Nicolás Laméndola, quien pisó el área y definió cruzado de zurda a los 31 minutos para marcar el 1-0. La ventaja le dio compostura a Atlético, que supo adormecer el trámite y sostener la diferencia hasta el descanso.
En la segunda mitad, la historia se resolvió con ráfagas letales. Apenas reanudado el juego, a los 49 minutos, Laméndola reapareció en el rol de asistidor para habilitar a Manuel Brondo, quien convirtió el 2-0 y celebró su primer gol con la camiseta albiceleste. El conjunto de Avellaneda quedó completamente desorientado tras el impacto y, apenas cinco minutos más tarde, Franco Nicola capitalizó los espacios concedidos por la defensa rival para estampar el 3-0 a los 54 minutos, transformando la victoria en una goleada inapelable.
La noche perfecta del conjunto tucumano exigía un broche de oro a la altura, y fue el propio Laméndola quien lo firmó. A los 70 minutos, el volante selló su doblete personal y estampó el 4-0 definitivo tras coronar una actuación individual sobresaliente. Durante los minutos finales, Atlético Tucumán administró los tiempos del partido con total serenidad, impidiendo cualquier intento de descuento y celebrando con el silbatazo final uno de sus triunfos más contundentes en la historia del certamen nacional.
















