Una fuerte controversia se desató tras conocerse una maniobra secreta efectuada por el equipo de seguridad de Donald Trump, en la cual se utilizó el avión presidencial como señuelo ante una eventual amenaza de ataque por parte de Irán. El plan estratégico, sacado a la luz por el diario The Washington Post, tuvo lugar el pasado 8 de julio al concluir la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía. En aquella oportunidad, el mandatario estadounidense abordó la aeronave a la vista de los fotógrafos y las cámaras de televisión en un momento en que se disponía a viajar hacia el Reino Unido. Sin embargo, minutos después y de forma imprevista, agentes del Servicio Secreto retiraron discretamente a Trump por el sector opuesto del Air Force One, ocultándolo dentro de un camión de catering para trasladarlo en secreto hacia otra aeronave no identificada con el mismo destino.
La polémica radica en que parte de la delegación de la Casa Blanca y el grupo de reporteros que habitualmente acompaña al presidente —conocido como el ‘pool’ de prensa— permanecieron a bordo de la aeronave principal desconociendo la ausencia del mandatario y el peligro potencial al que quedaban expuestos en un contexto de renovada tensión entre Washington y Teherán. Los propios trabajadores de prensa confirmaron que la seguridad les ordenó mantener las ventanillas bajas sin brindarles ninguna explicación. Esta revelación generó posturas encontradas; por un lado, reconocidos comunicadores como Jake Tapper, de CNN, criticaron severamente la medida argumentando que, si bien el engaño se ha utilizado históricamente para resguardar la vida presidencial, nunca antes se había tenido registro del uso del Air Force One lleno de personal y periodistas como carnada frente a una amenaza inminente. Como contrapartida, The Washington Post recordó que en el año 2000 la administración de Bill Clinton apeló a una maniobra similar en Pakistán, aunque en esa ocasión se notificó confidencialmente a los reporteros sobre los riesgos de la operación.

Desde el sector defensivo de la medida, exfuncionarios como Ari Fleischer, quien se desempeñó como secretario de Prensa durante la gestión de George W. Bush, respaldaron de forma contundente la actuación del Servicio Secreto a través de la red social X. Fleischer sostuvo que el deber primordial del cuerpo de seguridad ante una amenaza creíble es proteger al jefe de Estado, cuestionando la viabilidad de anunciar públicamente un cambio de aeronave en una situación de extrema emergencia. El episodio se produce en medio de un escenario complejo, donde analistas advierten que este antecedente podría deteriorar todavía más la de por sí tensa relación institucional que el presidente Donald Trump mantiene con los medios de comunicación.
















