El hockey femenino argentino escribió una de las páginas más gloriosas de su historia en el Wagener Hockey Stadium de Amstelveen, donde la Selección nacional se consagró campeona del Mundial 2026 tras imponerse ante Países Bajos en una dramática serie de penales australianos. El equipo conducido por Fernando Ferrara quebró una sequía de 16 años sin alzarse con la Copa del Mundo y completó una campaña memorable de principio a fin, manteniendo el invicto a lo largo de todo el certamen.
El desarrollo del encuentro decisivo reflejó la máxima exigencia ante el conjunto anfitrión, vigente tricampeón y máximo ganador histórico del torneo. Las neerlandesas lograron ponerse en ventaja a solo 47 segundos de cerrar el segundo cuarto, cuando Yibbi Jansen capitalizó la primera jugada de córner corto del elenco local para marcar el 1-0 parcial. Sin embargo, la respuesta albiceleste en la segunda mitad fue contundente. El conjunto argentino volcó su juego al ataque durante el tercer capítulo y generó múltiples ocasiones mediante el córner corto, impulsado por el despliegue ofensivo de Sofía Cairo y Majo Granatto. La insistencia argentina logró quebrantar la resistencia local, forzando la definición por penales australianos donde Las Leonas terminaron celebrando el título ante el público neerlandés.

La consagración en tierras europeas no solo representó una revancha tras la final perdida en la edición de 2022, sino que ratificó una particular mística en los duelos decisivos ante el combinado de Países Bajos. El historial mundialista ya registraba la consagración de Perth 2002, donde Argentina empató 1-1 y se impuso 4-3 por penales, y la posterior noche de Rosario 2010 con triunfo 3-1. Dieciséis años después de aquel último antecedente victorioso, la historia volvió a repetirse frente al mismo rival para bordar la tercera estrella en la camiseta nacional.
El recorrido del seleccionado argentino hasta su séptima final en la historia del certamen mostró un andar sólido y de constante evolución. Durante la etapa inicial, el equipo cosechó empates frente a Estados Unidos (1-1) y Bélgica (0-0), al tiempo que sumó victorias fundamentales ante Alemania por 3-2, Escocia por 2-0 y España por 3-0. En la instancia semifinal, un gol de Julieta Jankunas selló el 1-0 sobre Australia y selló el pasaje al duelo decisivo. Allí esperaba el desafío más complejo: un rival que llegaba invicto con seis triunfos consecutivos, 22 tantos a favor y apenas tres en contra. Superando el obstáculo más exigente del circuito internacional, Las Leonas volvieron a tocar el cielo con las manos y recuperaron el trono del hockey de manera inobjetable.
















