El desafío de la saturación vial en el Camino del Perú y la búsqueda de soluciones integrales
La congestión vehicular sobre la ruta provincial 315, conocida en este tramo como el Camino del Perú, constituye una problemática crítica que conecta e impacta a diversas localidades del Gran San Miguel de Tucumán, entre ellas Yerba Buena, San Miguel de Tucumán, Cebil Redondo, San José, Tafí Viejo y Villa Carmela. Este corredor, cuyo tramo más complejo abarca unos siete kilómetros desde la intersección de las avenidas Perón y Belgrano hasta Tafí Viejo, evidencia un desborde estructural originado por el marcado crecimiento urbano e inmobiliario iniciado en la década de 1990 que no fue acompañado por el desarrollo de la infraestructura correspondiente.
En la actualidad, este trayecto debe absorber funciones superpuestas de ruta provincial, avenida de tráficos locales, acceso a sectores residenciales y vía clave para el transporte público y de cargas. Durante las horas pico, la circulación ronda los 2.000 vehículos por hora, con una convergencia sumamente diversa de transporte colectivo, camiones vinculados a la actividad citrícola, autos particulares, taxis, motos, bicicletas, tracción a sangre y peatones que transitan en zonas con deficiencias de infraestructura peatonal y veredas. Solo en el cruce del Camino del Perú y la avenida Perón se registraron más de 130.000 desplazamientos dentro del flujo general que supera los 630.000 ingresos y egresos mensuales al municipio de Yerba Buena.

Frente a este escenario, las gestiones locales resultan insuficientes para resolver el dilema de fondo, dado que la competencia sobre la remodelación integral de la traza corresponde a la Dirección Provincial de Vialidad. Si bien a nivel municipal se ejecutan acciones como el bacheo, el alumbrado, el mantenimiento del entorno y el despliegue permanente de agentes de tránsito equipados con conos, balizas y elementos refractarios desde la madrugada hasta altas horas de la noche, las alternativas de fondo demandan intervenciones a escala provincial.
Entre las medidas planteadas para abordar este contexto de manera prioritaria se encuentran la necesidad de proyectar y generar una vía alternativa de circulación que descomprima el Camino del Perú, así como la reestructuración del sistema de transporte público. En este último ámbito, Yerba Buena sumó tres unidades a la flota del MuniBus para facilitar la conectividad interna mediante un esquema de trasbordo con boleto único.
A lo largo de más de treinta años se han elaborado distintos proyectos para transformar la traza en una arteria de cuatro carriles provista de platabanda central, rotondas, repavimentación e iluminación. Pese a que estas iniciativas de ampliación fueron retomadas por el Gobierno provincial en 2021 y 2023, la restricción de presupuesto impidió la concreción de las obras estructurales requeridas.
















