Las autoridades de salud del estado de Pensilvania confirmaron el fallecimiento de dos personas no vacunadas a causa de sarampión en el condado de Lancaster, constituyendo las primeras muertes registradas por esta enfermedad en Estados Unidos en lo que va del año y las primeras en dicho estado en 35 años. La noticia se produce en el marco del mayor repunte de contagios en más de tres décadas dentro del territorio estadounidense, acumulando 2777 casos confirmados durante el año, con Pensilvania como una de las jurisdicciones más afectadas al contabilizar 393 contagios.
El avance de la enfermedad se da en un contexto de declive en las tasas de vacunación infantil y cambios en las políticas sanitarias promovidas por la administración del presidente Donald Trump y su secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr. Tras un decreto emitido este mes para reducir las vacunas infantiles recomendadas y posturas críticas hacia las inmunizaciones, el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, mantuvo un contacto telefónico con Kennedy en el que advirtió sobre las consecuencias del discurso oficial y la desinformación en la salud pública. En el condado de Lancaster, conocido por albergar a una importante comunidad amish reacia a la medicina moderna, la cobertura de vacunación en jardín de infantes se ubicó en un 88%, por debajo del 95% requerido para evitar brotes.

El escenario actual pone en riesgo el estatus de Estados Unidos como país libre de sarampión, condición alcanzada en el año 2000 gracias a las altas tasas de inmunización y que será evaluada por organismos internacionales de salud en noviembre. Ante el incremento de exenciones escolares a nivel federal y el recuerdo de un brote ocurrido en 2025 entre Texas y Nuevo México que dejó tres muertos, profesionales de la salud insistieron en la peligrosidad del virus y en la necesidad de aplicar el esquema recomendado de dos dosis de la vacuna triple viral (MMR) para prevenir complicaciones graves.
















