La negociación entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y los empresarios del transporte tucumano volvió a quedar estancada y el conflicto ingresó en una etapa decisiva. Tras una reunión sin resultados positivos, las partes acordaron pasar a un cuarto intermedio hasta el próximo martes, mientras aumenta la preocupación por una posible interrupción del servicio de colectivos.
El principal punto de conflicto fue la propuesta presentada por la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat), que planteó abonar los salarios de mayo en cuotas y también fraccionar el pago del medio aguinaldo en varios desembolsos durante los próximos meses.
Desde el gremio rechazaron de plano la iniciativa y consideraron que los trabajadores no pueden afrontar nuevas demoras en el cobro de sus haberes en el actual contexto económico.

Antes del encuentro, el secretario general de UTA Tucumán, César González, había manifestado que la expectativa del sindicato era alcanzar un compromiso para percibir los salarios completos en tiempo y forma. Aunque por ahora no se anunciaron medidas de fuerza, el malestar entre los choferes sigue creciendo.
Según trascendió, muchos trabajadores atraviesan dificultades económicas debido a atrasos en pagos, deudas acumuladas y el incremento constante del costo de vida, una situación que alimenta la tensión dentro del sector.
A los reclamos salariales se suman además cuestionamientos por las condiciones en las que se presta el servicio. Choferes señalaron que algunas unidades presentan problemas mecánicos y que la falta de repuestos complica el mantenimiento de la flota, afectando tanto a los trabajadores como a los usuarios.
Detrás de la discusión salarial también aparece un problema estructural que viene afectando al sistema de transporte. Los empresarios sostienen que el aumento de los costos operativos, la suba de los combustibles y la reducción de subsidios nacionales generaron un fuerte desequilibrio financiero.
Por ese motivo, desde el sector consideran inevitable volver a discutir una actualización de la tarifa del transporte urbano. Sin embargo, la posibilidad de un nuevo incremento del boleto también genera preocupación, ya que podría provocar una caída en la cantidad de pasajeros y agravar aún más la situación económica del sistema.
Con este panorama, la reunión prevista para el martes será determinante. De no alcanzarse un entendimiento entre las partes, el conflicto podría profundizarse y derivar en medidas que afecten a miles de usuarios que utilizan diariamente el transporte público en Tucumán.















