La crisis política y social que atraviesa Bolivia sumó un nuevo episodio de violencia luego de la muerte de un manifestante durante un operativo policial realizado en medio de los bloqueos y protestas contra el presidente Rodrigo Paz.
La víctima fue identificada como Víctor C. Q., un joven de 24 años que recibió un disparo durante los incidentes registrados en la localidad de Vilaque Copata, sobre la ruta que conecta El Alto con Oruro.
El hecho ocurrió en el marco del operativo denominado “Corredor Humanitario”, impulsado por el Gobierno boliviano para despejar rutas bloqueadas y garantizar el ingreso de alimentos, combustibles y medicamentos hacia La Paz y otras zonas afectadas por la crisis.
Desde el Ejecutivo expresaron sus condolencias a la familia del joven y aseguraron que se abrió una investigación para esclarecer lo sucedido. Sin embargo, las autoridades negaron que las fuerzas de seguridad hayan utilizado armas de fuego durante el procedimiento.

El vocero presidencial, José Luis Gálvez, sostuvo que los efectivos solo emplearon gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. En la misma línea, el comandante general de la Policía, Mirko Sokol, indicó que los primeros análisis apuntan a que el disparo habría provenido desde sectores ajenos al operativo policial.
Según explicó el jefe policial, los agentes tienen prohibido utilizar armamento letal en este tipo de intervenciones y existe un control riguroso sobre las armas antes de cada despliegue.
Mientras tanto, la Fiscalía Departamental de La Paz confirmó la apertura de una causa por homicidio y anunció que un equipo de investigadores logró ingresar a la zona del conflicto para realizar peritajes y recolectar pruebas.
Durante varios días, el acceso a Vilaque Copata estuvo bloqueado por barricadas instaladas por manifestantes, lo que dificultó el trabajo de fiscales y peritos forenses.
La muerte del joven se produjo en medio de un clima de creciente tensión social. Las protestas comenzaron semanas atrás impulsadas por sindicatos, mineros, campesinos y organizaciones sociales que reclaman mejoras salariales, mayor abastecimiento de combustible y medidas urgentes frente a la crisis económica.
Los bloqueos mantienen prácticamente aislada a La Paz desde hace casi un mes y generaron faltantes de alimentos, medicamentos y combustibles. Además, la inflación interanual alcanzó el 14% en abril, profundizando el malestar social.
En los últimos días, miles de manifestantes volvieron a marchar hacia el centro de la capital boliviana exigiendo la renuncia inmediata de Rodrigo Paz. Los enfrentamientos se intensificaron cuando algunos grupos intentaron avanzar sobre los cordones policiales instalados cerca del Congreso.
Ante el agravamiento del conflicto, el presidente boliviano anunció una reducción del 50% de su salario como gesto político para intentar descomprimir la situación. No obstante, la medida no logró frenar las movilizaciones.
La crisis también comenzó a generar preocupación internacional. Luiz Inácio Lula da Silva se comunicó con Rodrigo Paz para expresar su respaldo institucional y pidió avanzar en una instancia de diálogo. Además, Brasil anunció ayuda humanitaria para colaborar ante la escasez que atraviesa el país vecino.
















