El diputado nacional Carlos Cisneros, la abogada Patricia Neme y el operador sindical Federico Petraglia comparecieron ante el Juzgado Federal N° 2 de Tucumán en el marco de la investigación por presunta trata de personas derivada del caso Vélez. Los tres imputados, señalados por haber captado y sometido funcionalmente a María de Lourdes Parache para que presentara una denuncia falsa contra exjugadores del club, coincidieron en sostener que la joven actuó con absoluta autonomía y decisión propia. De esta forma, al desvincularse de cualquier influencia sobre ella, la dejaron expuesta como la única responsable de los hechos.
Carlos Cisneros negó haber ejercido presión o poder sobre la empleada de la Caja Popular de Ahorros y señaló que su intervención se limitó a brindar acompañamiento sindical y asistencia letrada. Rechazó la figura del sometimiento funcional y pidió su sobreseimiento, argumentando que no puede imputársele la conducta de terceros. Patricia Neme, por su parte, justificó su labor como parte de sus funciones institucionales y afirmó que Parache contó siempre con patrocinio propio y tomó decisiones libremente; sin embargo, no dio explicaciones sobre la eliminación de mensajes y audios de los teléfonos de la denunciante y de Milagros Castellote, amiga de la joven, amparándose en el secreto profesional. Federico Petraglia, en tanto, se limitó a decir que no entendía los delitos que se le atribuían, se declaró inocente y se negó a responder preguntas, sin aportar versión alguna sobre su actuación.

Las pruebas reunidas en la causa contradicen las afirmaciones de los tres. Mensajes recuperados del teléfono de Parache dan cuenta de que se sentía “prisionera” y sin capacidad de decisión, mientras que testimonios y registros digitales confirman que era instruida sobre qué decir en las declaraciones. Se le atribuye a Petraglia haber exigido grabaciones de seguridad de un hotel antes de que existiera causa abierta y haber planeado simular el robo del celular de la joven para destruir evidencia. A Neme se la vincula con la manipulación de mensajes para ocultar información comprometedora y con el direccionamiento de los testimonios. Al presentar sus descargos basados en la autonomía de la denunciante, el entorno cercano a Carlos Cisneros terminó por quitarle a Parache el estatus de posible víctima, dejándola sola frente a la Justicia.
















