Atlético Tucumán mantiene el foco partido a partido bajo la conducción de Julio César Falcioni, con la semifinal de la Copa Argentina como próximo objetivo inmediato, pero el reglamento le abre una posibilidad concreta de acceder a la Copa Libertadores 2027 incluso sin conquistar el certamen federal. Todo depende de que se den ciertas combinaciones en el cruce que podría producirse en la final con Boca Juniors y de cómo el Xeneize consiga su propia clasificación.
La ruta directa para el Decano sigue siendo quedarse con el título de la Copa Argentina, que entrega el cupo denominado Argentina 3. El fútbol argentino dispone en total de seis plazas para la Libertadores: las correspondientes al campeón del Apertura, al del Clausura y al de la Copa Argentina, además de los tres mejores posicionados en la tabla general que no hayan conseguido su lugar por alguno de esos caminos.
Tras el triunfo de Boca sobre Racing, que lo metió en semifinales frente a Banfield, y con Atlético esperando al ganador entre Estudiantes y Platense, el cuadro de competencia hace que ambos solo puedan encontrarse en la instancia decisiva. Ese avance no modifica la situación actual del equipo tucumano, pero pone sobre la mesa una cláusula reglamentaria que le sería favorable si ambos llegan a la definición y el equipo de La Ribera se queda con el título.

Según el artículo 27.8, si el campeón de la Copa Argentina ya tiene asegurada su plaza por haber ganado el Apertura o el Clausura, conserva ese lugar y el cupo del torneo federal pasa al mejor ubicado entre los finalistas que no estuvieran clasificados de antemano. En ese escenario, Atlético sería el beneficiario si llega a la final. Esto se daría de dos formas: si Boca se consagra campeón del Clausura y además gana la Copa Argentina, o si se queda con la Copa Sudamericana y también con la Copa Argentina, torneo en el que el campeón continental obtiene una plaza adicional que deja libre el cupo del certamen local. En el caso de la Sudamericana, Boca ya está en semifinales frente a Vasco da Gama, mientras que la otra llave la conforman Atlético Mineiro y Montevideo Torque.
La vía que no le sirve al Decano es aquella en la que Boca consigue su lugar únicamente por la tabla anual. Si el Xeneize gana la Copa Argentina y además está clasificado por la general, usará el cupo correspondiente y su puesto en la tabla se desplazará hacia el siguiente equipo mejor ubicado, sin que eso beneficie al subcampeón. En resumen, el pase se hereda solo si Boca levanta la Copa Argentina y ya tiene su boleto por el título del Clausura o por la conquista de la Sudamericana. Antes de cualquier cuenta, Atlético debe superar a Estudiantes o Platense, y Boca necesita dejar en el camino a Banfield.
Aún no hay fecha ni sede confirmadas para la semifinal, aunque la final está pautada para el miércoles 4 de noviembre, por lo que los encuentros de la ronda previa se disputarán en octubre. El calendario de Atlético ya tiene compromisos ese mes: recibirá a Barracas Central el sábado 3 a las 17 en el Monumental y visitará a Gimnasia y Esgrima de La Plata el viernes 9 a las 18 en el Bosque. La programación también dependerá del rival: Estudiantes, de avanzar, deberá conciliar la Copa Argentina con sus partidos de semifinales de la Libertadores ante Flamengo los días 15 y 22, mientras que Boca jugará las de la Sudamericana el 13 y el 20. Sobre la sede, se sabe que no será en Buenos Aires; desde el Decano esperan un escenario más cercano a Tucumán tras haber recorrido Rosario en dos oportunidades y Lomas de Zamora en cuartos. Más allá de las cuentas posibles, en el club saben que todo comienza por la semifinal que aún deben disputar.
















