El peronismo de Tucumán transita un nuevo capítulo de fuertes enfrentamientos mediáticos y discrepancias políticas. Frente al llamado de Osvaldo Jaldo para definir el liderazgo partidario en los comicios del 9 de mayo de 2027, Juan Manzur respondió sembrando dudas sobre la viabilidad legal de una eventual reelección del actual gobernador.
La controversia se centra en la interpretación constitucional del cómputo de mandatos. Por un lado, la postura del jaldismo sostiene que la presente gestión constituye formalmente su primer mandato como gobernador, lo que le otorgaría el derecho a buscar un nuevo período en el cargo. En contraste, sectores del manzurismo y referentes opositores argumentan que deben contabilizarse sus gestiones previas en la fórmula de gobierno, sumadas al año y medio en que estuvo al frente del Ejecutivo mientras Manzur se desempeñaba como Jefe de Gabinete nacional.

En declaraciones periodísticas, Manzur tildó de “mala educación” la convocatoria del mandatario y sugirió que su candidatura carece de sustento legal sólido. Aunque evitó confirmar explícitamente si impulsará una demanda, dirigentes afines como Fernando Juri Debo ya anticiparon la posibilidad de acudir a los tribunales para impugnar la postulación del actual jefe provincial.
A pesar del tono elevado en las declaraciones y la latente judicialización, este tipo de disputas territoriales suele redefinirse mediante negociaciones internas al momento de confeccionar las listas definitivas.
















