El equipo de Leonardo Ponzio se llevó una victoria trabajada de Banfield con un marcador de 3 a 2 en el marco del Torneo Clausura. Las actuaciones individuales dejaron puntos muy altos en el frente de ataque y algunas dudas en la última línea, configurando un desarrollo de partido donde la contundencia ofensiva terminó marcando la diferencia.
Bajo los tres palos, Santiago Beltrán completó una actuación sólida al intervenir con firmeza en cada aproximación del rival, sin responsabilidad directa en los goles recibidos, donde apenas alcanzó a desviar la pelota en el primero y rozó el remate en el segundo. Por el lateral derecho, Gonzalo Montiel ofreció un rendimiento correcto al proyectarse con insistencia y participar en la jugada que abrió el marcador, logrando sostener la banda a pesar de los intentos del local por explotar su espalda.

La zaga central mostró dos caras distintas. Lucas Martínez Quarta atravesó una jornada difícil, condicionado por un cruce a destiempo en los minutos iniciales y un par de pérdidas peligrosas en salida que casi le cuestan caras al equipo, aunque logró una leve mejoría con el correr de los minutos. Por su parte, Nicolás Otamendi aportó firmeza en los duelos individuales y acumuló despejes clave para sostener la estructura defensiva, compensando algunos momentos de imprecisión en el manejo del balón. Completando la defensa, Marcos Acuña tuvo una labor más abocada a la marca que a la proyección, cumpliendo sin sobresaltos por su sector hasta su retiro a poco del final.
En el mediocampo, Fausto Vera asumió el rol de volante central y priorizó el pase seguro sin arriesgar la tenencia, firmando una labor discreta donde por momentos sintió el desgaste en la cobertura de espacios. Tomás Galván tuvo una participación de menor a mayor: tras un primer tiempo desconectado del circuito de juego, apareció en el complemento para asistir a Correa en el tercer tanto, aunque desperdició la posibilidad de estirar la ventaja en la última jugada del partido.
El nivel colectivo creció sustancialmente a partir del despliegue de Tobías Andrada, quien volvió a consolidarse como una de las piezas más regulares del equipo al aportar equilibro en el retroceso y criterio para filtrar pases en velocidad hacia la zona de ataque.
La faceta ofensiva albergó las actuaciones más destacadas de la jornada. Thiago Almada completó una primera parte brillante, desequilibrando por todo el frente de ataque a pura aceleración; tras estrellar un remate en el poste, él mismo generó y convirtió el penal que significó el segundo gol. Ángel Correa fue la gran figura del encuentro al moverse con inteligencia entre líneas, inventar una asistencia de gran categoría para el primer gol y definir con precisión para anotar el tercero, coronando una labor de jerarquía superior. En el frente de ataque, Sebastián Driussi fue de menor a mayor: luego de fallar una clara ocasión inicial, se reivindicó definiendo de buena manera tras combinar con Correa y colaborar constantemente saliendo del área para pivotear.
En cuanto a las variantes en la segunda parte, los ingresados tuvieron participaciones dispares. Lucas Beltrán aportó movilidad arriba aunque falló al momento de resolver frente al arco, mientras que Giovanni González se proyectó poco por derecha y padeció la jugada donde el rival atacó su espalda. Francisco Ortega ingresó sobre el cierre y fue superado en la primera acción por su banda, acción que derivó en el descuento final de Banfield. Por último, tanto Mauro Arambarri como Lautaro Rivero sumaron minutos sobre la hora, con muy poco tiempo en cancha para incidir en el desarrollo del juego.
















