El arranque de los octavos de final de la Copa Libertadores dejó una sensación agridulce en el Gigante de Arroyito. Rosario Central e igualó 0-0 frente a Corinthians en el choque de ida, en un desarrollo marcado por la paridad, el desgaste físico y la cautela de ambos lados. El conjunto dirigido por Almirón contó con las intenciones más claras de ataque, pero no logró traducirlas en el marcador y deberá ir a buscar la clasificación a Brasil.
Durante la primera mitad predomino el temor a cometer errores. El planteo ordenado del equipo comandado por Diniz limitó las llegadas del Canalla, aunque el local insinuó peligro mediante un remate de Campaz que fue desviado por el arquero visitante. Por su parte, el elenco paulista respondió con un disparo lejano de Caio César y tuvo la ocasión más nítida de la etapa inicial: un centro de Matheuzinho que conectó Matheus Bidu de cabeza y terminó estrellándose dos veces en el travesaño.

El primer tiempo también contó con minutos de fricción y controversia. El juvenil Cantizano protagonizó una maniobra individual dentro del área donde fue sujetado del brazo por Henrique y, acto seguido, la pelota dio en la mano de Gabriel. Tras la llamada del VAR, el árbitro Matonte acudió al monitor para revisar la jugada; al constatar que el balón tocó primero en el muslo del defensor antes de impactar en su mano, decidió no sancionar penal. La alta tensión antes del descanso derivó en cuatro tarjetas amarillas: Copetti en el equipo argentino, y Bidon, Matheuzinho y Souza en la visita.
En el complemento, Central mostró una leve mejoría impulsada por una mayor participación de Ángel Di María y Campaz. En una de las jugadas más destacadas, Di María filtró un pase largo para el colombiano, cuyo remate terminó desviado al córner por la defensa rival.
El trámite se vio interrumpido momentáneamente cuando el arquero Souza denunció ante el juez principal que estaba recibiendo insultos desde la tribuna popular local. Matonte realizó el gesto protocolar por racismo, dio aviso al cuarto árbitro y el propio Di María intervino pidiendo calma a sus hinchas, lo que derivó en un anuncio por la voz del estadio para frenar los agresiones verbales.
En el tramo final, Corinthians quedó con diez futbolistas por la expulsión de Allan a 11 minutos del cierre. A pesar de contar con un hombre de más, Rosario Central no encontró los caminos para quebrar el orden defensivo del rival. Con la igualdad consumada, la llave de octavos de final quedará abierta para el partido de revancha que se disputará el próximo jueves en el estadio Arena Corinthians.
















