Las recientes condiciones climáticas encendieron una señal de alerta en Tucumán. Las lluvias y la humedad generaron un incremento en la aparición de serpientes y otros animales ponzoñosos en distintos puntos de la provincia, especialmente en zonas rurales, donde estos reptiles encuentran su hábitat natural. Frente a este escenario, desde el sistema sanitario provincial reforzaron las recomendaciones y pidieron extremar los cuidados, además de acudir de inmediato a un centro de salud ante cualquier incidente.
El Ministerio de Salud advirtió que este fenómeno no es aislado, sino que responde a una combinación de factores ambientales que favorecen la actividad de estas especies. En este contexto, la referente del programa provincial de Animales Ponzoñosos, Evelyn Cortés, explicó que los accidentes suelen concentrarse en los primeros meses del año, coincidiendo con temperaturas elevadas y mayor presencia de humedad.
Dentro del mapa de riesgo, la yarará ocupa un lugar central. Se trata de la serpiente venenosa que más accidentes provoca en Tucumán y la de mayor relevancia sanitaria en la provincia. Su presencia es frecuente en áreas con vegetación abundante, donde puede camuflarse con facilidad, lo que incrementa el riesgo de encuentros accidentales con personas.
Si bien la yarará es la principal responsable de los casos registrados, no es la única especie a tener en cuenta. En el territorio tucumano también habitan otras serpientes peligrosas como la cascabel y la coral, aunque sus mordeduras se reportan con menor frecuencia. En contraste, existen especies como la lampalagua que, a pesar de su tamaño imponente, no poseen veneno, aunque suelen generar temor cuando aparecen en zonas urbanas o cercanas a viviendas. Un ejemplo reciente se dio en 2024, cuando una lampalagua de aproximadamente dos metros fue hallada en la ciudad de La Madrid.
Ante una mordedura, la rapidez en la atención médica es clave. Las autoridades sanitarias insisten en que todos los hospitales cuentan con suero antiofídico disponible, lo que permite tratar eficazmente estos cuadros si se actúa a tiempo. En la capital tucumana, centros como el Hospital de Niños, el Avellaneda, el Padilla, el Eva Perón y el Centro de Salud están preparados para este tipo de emergencias. Lo mismo ocurre en el interior, en hospitales como los de Monteros y Concepción.
Además de acudir de inmediato a un centro asistencial, existen medidas básicas que pueden marcar la diferencia en una situación de este tipo. Se recomienda mantener la calma, inmovilizar la zona afectada para evitar la dispersión del veneno y retirar elementos que puedan comprimir la piel, como anillos o pulseras. Al mismo tiempo, los especialistas remarcan prácticas que deben evitarse por completo: no aplicar torniquetes, no realizar cortes en la herida, no intentar succionar el veneno y no consumir medicamentos sin indicación profesional.
La prevención también juega un rol fundamental para reducir el riesgo de accidentes. Desde el Ministerio de Salud aconsejan utilizar calzado adecuado, como botas, en zonas con pastizales o monte, evitar caminar descalzo y prestar atención al lugar donde se pisan o se apoyan las manos. Asimismo, mantener limpios los alrededores de las viviendas, especialmente en áreas rurales, ayuda a disminuir la presencia de estos animales.
El aumento de serpientes en la provincia responde a un contexto climático puntual, pero también pone en evidencia la importancia de la información y la prevención. Reconocer los riesgos, actuar con rapidez y seguir las recomendaciones oficiales puede ser determinante para evitar complicaciones mayores ante un encuentro con estos animales.
















