Un numeroso despliegue integrado por más de 45 efectivos de Gendarmería Nacional, brigadas especiales de la Policía de San Juan y Bomberos provinciales trabaja este jueves en las inmediaciones del Parque Provincial Ischigualasto para rescatar los restos de las siete personas fallecidas tras el trágico impacto de un helicóptero. La operación reviste una elevada dificultad debido a la geografía serrana y de difícil acceso de la zona de la reserva donde cayó la aeronave, lo que obliga al personal a trasladarse caminando para llevar los cuerpos en camillas a lo largo de 15 kilómetros hasta el sector donde aguardan los vehículos de la Morgue Judicial sanjuanina.
El dispositivo se puso en marcha durante la medianoche con el avance de camionetas 4×4 de Gendarmería, las cuales adentraron material hasta donde el terreno lo permitió. Cerca de las 3 de la madrugada, los rescatistas continuaron el trayecto a pie portando equipo pesado, arribando al punto del siniestro entre las 6:30 y las 7 de la mañana. Una vez en el lugar, procedieron con las tareas de preservación de la escena, toma de fotografías, mediciones y relevamiento de los restos. La mayoría de los fallecidos se encontraban en el interior de la aeronave, la cual quedó alojada en un terreno llano con vegetación y rodeado de sierras, exhibiendo severos daños producto de la violencia del impacto.
Hacia las 10:30 de la mañana, el secretario de Seguridad sanjuanino, Enrique Delgado, confirmó que más de la mitad de las víctimas ya habían sido colocadas en las bolsas mortuorias para su posterior traslado. No obstante, las autoridades evalúan la posibilidad de requerir el apoyo de un helicóptero de emergencias apostado en el departamento de Valle Fértil para colaborar en la extracción de los cuerpos restantes. Se estimaba que las labores en el terreno podrían finalizar después del mediodía para posteriormente derivar los restos a la sede morguera de la provincia

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La nave siniestrada —contratada por la Agencia Federal de Emergencias para una instrucción de tres días enfocada en el combate de incendios— permanecerá en la escena a la espera de las pericias que llevará a cabo la Junta de Seguridad en el Transporte con el fin de determinar los desencadenantes del hecho, mientras que la investigación por eventuales responsabilidades penales quedó bajo el mando del fiscal federal Francisco Maldonado.
Respecto a la unidad involucrada, se trata de un modelo Bell 412EP con matrícula LV-KGR y número de serie 36696, fabricado en 2010. Tras operar en Canadá y bajo patente estadounidense N536LW (cancelada a fines de 2022 al ser exportado a la Argentina), el helicóptero pasó a ser administrado por la firma Jasfly S.A. El artefacto cuenta con dos turbinas Pratt & Whitney, aptitud para operaciones sanitarias, de evacuación, combate de focos ígneos y capacidad para transportar un piloto y hasta 14 pasajeros a una velocidad crucero de 122 nudos, diseñado de fábrica para mantener estabilidad en condiciones climáticas exigentes de calor, altura y vientos cruzados.
















