El presidente Javier Milei respaldó la expresión de los jugadores de la selección argentina tras la histórica victoria ante Inglaterra en las semifinales del Mundial, aunque buscó separar la pasión deportiva de la política exterior. Al referirse a la bandera con la leyenda “las Malvinas son argentinas” que exhibió el plantel en el campo de juego, el mandatario desestimó la gravedad de una eventual investigación de la FIFA y aseguró que, en el peor de los escenarios, el país solo enfrentaría una multa económica de 30.000 dólares. El jefe de Estado validó el sentimiento de los futbolistas y coincidió con la postura del cuerpo técnico y de los veteranos de guerra, pero enfatizó que la recuperación de las islas debe gestionarse con inteligencia y exclusivamente en el plano diplomático, destacando que el acercamiento con la administración de Donald Trump ya ha permitido que Naciones Unidas obligue a Gran Bretaña a sentarse a negociar.
En esa misma línea, el Presidente aprovechó para marcar una fuerte diferencia con la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien en la previa del partido había calificado a los ingleses de “piratas usurpadores”, provocando una queja formal de la embajada británica. Sin mencionarla directamente, Milei advirtió que mezclar el fútbol con la política de Estado es un error inadmisible para quienes ocupan cargos de alta responsabilidad, señalando que este tipo de deslices pueden generar consecuencias muy negativas para el país.

Respecto a las instancias finales del torneo, Milei ratificó que no viajará a Nueva Jersey para presenciar el partido decisivo frente a España por razones de cábala, por lo que verá el encuentro junto a su hermana Karina en la Quinta de Olivos. Asimismo, confirmó que la Casa Rosada estará completamente a disposición de los jugadores si deciden utilizar el balcón para festejar con la gente, garantizando que el operativo diseñado por la Secretaría General de la Presidencia impedirá que cualquier figura política intente sacar provecho o empañar el logro del plantel. Por último, el mandatario defendió la permanencia en Estados Unidos del secretario de Justicia, Santiago Viola, argumentando que las restricciones de viaje rigen para los ministros y que no existe inconveniente en que los funcionarios de segunda línea utilicen sus vacaciones para asistir al Mundial con fondos propios.
















